Churchill War Rooms (y II)
Decía en la primera parte de este artículo , que las Churchill War Rooms fueron creciendo bajo tierra hasta triplicar su tamaño original. Y hoy constituyen un museo visitable. Yendo temprano, en la hora de apertura, apenas hay gente y se entra sin necesidad de esperar, en visita libre con audioguía en ocho idiomas. Pero a medida que transcurre la mañana se va formando cola, si bien no alcanza las medidas abrumadoras de las del Parlamento o la Abadía de Westminster. Tras sacar la entrada sólo hay que bajar unas escaleras y empezar el recorrido, teniendo en cuenta que se trata de un lugar cerrado y angosto, quizá no muy apto para claustrofóbicos . Y eso que las condiciones son diferentes y no hay bombas cayendo alrededor, como bien recuerda un proyectil alemán que pende simbólicamente del techo. La bomba de aviación que cuelga a la entrada La visita transcurre entre laberínticos pasillos - custodiados por maniquíes con uniforme de los R...