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Mostrando entradas de junio, 2009

Scarface

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Ahí me tienen, tomando unas copas en la terraza de una tranquila ciudad española llamada Ávila. Me gustan la tranquilidad y la placidez que destilan las tardes al sol en esas poblaciones. Igual que en los cementerios; ah, aquellos camposantos donde yo, cuando debía organizar el funeral de algún amigo -y tuve que hacerlo a menudo- solía poner música clásica. Soy un amante de la música clásica. Sobre todo ópera italiana. Siempre que podía me escapaba a la ópera para oir a Verdi, mi favorito: Aida, Rigoletto, El trovador... Tenía dieciocho guardaespaldas y los que asistían conmigo a las funciones debían hacerlo de rigurosa etiqueta, como debe ser.

También me gusta tomarme una copa de vez en cuando, como en la foto. No hay nada malo en ello y, además, hay que ser agradecidos: yo le debo mi fortuna al alcohol. El día que aquellos puritanos hipócritas lo prohibieron ni se imaginaban que me iban a hacer rico. Luego se rasgaban las vestiduras pero, como dije entonces: "Me limito a satis…

Alégrame el día

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El otro día hablaba de mis viajes espacio temporales. Viendo la foto seguramente habrá quien imagine que esos viajes serán también lisérgicos. ¿Clint Eastwood vestido de pirata con pantalones de color rosa y a bordo de un galeón? Pues sí que me gustaría ver una película así de psicotrónica; claro que hace poco vimos a Robert de Niro haciendo exactamente ese papel en Stardust.

Bueno, el caso es que estaba en Puerto Rico, Gran Canaria, y me disponía a pasar una jornada en el mar en una presunta réplica de la nao Santa María -la capitana de Colón- que, en realidad, no tenía nada que ver, cuanto al subir a bordo me encontré a Clint de esa guisa. No pude evitar la tentación de decírselo:

-Vamos, alégrame el día.

Y me lo alegró accediendo a fotografiarse conmigo.


Foto:
Piratas, por Marta B. L.

Wayne, en forma

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-No hay diferencia entre el Tiempo y cualesquiera de las tres dimensiones del Espacio, salvo que nuestra conciencia se mueve a lo largo de ellas (...)
-Y usted no puede moverse de ninguna manera en el Tiempo, no puede huir del momento presente.
-Mi querido amigo, en eso es en lo que está usted equivocado. Eso es justamente en lo que el mundo entero se equivoca. Estamos escapando siempre del momento presente.
(La máquina del tiempo, H. G. Wells)

Interesante diálogo, el de los personajes de esta novela de ciencia ficción, una de las pionera del género allá por 1895. Herbert George se identificaba con el Viajero en el Tiempo, y yo, que soy tocayo suyo al fin y al cabo, lo hago también. Es más, yo viajo en el Tiempo, qué coño. Y aquí están las fotos que lo prueban irrefutablemente.



La de arriba fue hecha en Londres. Por allí nos encontramos al Duque, con sus andares patizambos y pesados, ese pequeño revólver que llevaba siempre (o más bien es que él era grande) y la camisa rosa que sólo pod…