La Mota del Marqués
Antes de que las aerolíneas de bajo coste se difundieran por los aeropuertos españoles, antes de que la alta velocidad sustituyera las líneas ferroviarias tradicionales, un asturiano que quisiera viajar a Madrid tenía pocas opciones. Podía usar su propio automóvil , si lo tenía, y conducir durante casi cinco horas pagando peajes y peajes o, echando más tiempo, cruzando la cordillera Cantábrica por el legendario Puerto de Pajares , que era gratis pero se tardaba más y existía el riesgo de quemar el motor (un mecánico me contó que, hace años, él lo había subido marcha atrás con su 600 porque así tenía más potencia). En realidad no sé por qué escribo en pasado cuando la mayor parte de todo esto no ha cambiado mucho (salvo que los motores actuales son mejores). El viajero asturiano también podía subirse a un tren y aguantar el traqueteo durante horas y horas, con mil y una paradas durante el trayecto que le hacían perder una jornada entera. El Alvia ha reducido el tiempo, ...