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Kuakman viaja a Egipto (II): un torero en El Cairo

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En el post anterior, Toni Kuakman, un viajero tan pertinaz como inclasificable, retomó el relato de sus viajes para contarnos la vez que decidió huir del rigor invernal marchando a Egipto. Allí, su primer contacto fue un guía que muy bien pudo decirle la legendaria frase de Rick Blaine; "Creo que éste es el comienzo de una hermosa amistad". Con permiso, eso sí, de una versión fecal de The Blob.Al día siguiente me levanté dispuesto a afrontar mi primera visita egipcia, empezando por lo más alto; en todos los sentidos, además, puesto que en la agenda estaban marcadas las pirámides de Giza. No hace falta que explique lo imponente de su masa, lo abrumador de su edad y lo emocionante, en suma, de poder tocar aquellos enormes bloques, fotografiándose junto a ellos como todo turista que se precie. Hasta me permití el lujo de hacer el típico truco del efecto visual por el que simulaba tener una de esas construcciones en la palma de la mano, darle un beso a la Esfinge y chorradas por…

Kuakman viaja a Egipto (I): The Blob

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¿Recuerdan a Toni Kuakman, el inefable viajero que nos suele visitar cada verano para contarnos andanzas inauditas y tribulaciones tan extremas que parecen salidas de la fértil imaginación de un Dumas o un Poinson du Terrail? Pues hace unos días recibí un mensaje suyo con un nuevo relato de esas aventuras por mundos exóticos. Y yo, como siempre, se la dejo aquí para que se rían a mandíbula batiente pero recordando que las cosas que le pasan a este hombre son caso único en el planeta; viajar no suele resultar tan kafkiano y, además, Kuakman sólo hay uno

Era un frío mes de enero. Lluvia y temperatura gélida estaban instaladas tan cómodamente en Kuakilandia que inevitablemente me obligaban a adoptar el rol de ave migratoria y marchar en busca de climas más agradables, aunque sólo fuera por un breve tiempo. Así que no me compliqué la vida: el norte de África está ahí al lado, como quien dice, y es posible visitar Egipto, un país tan exótico como sugestivo, sin necesidad de pegarse uno de e…

Un día en Lerma con Felipe III y los Tercios

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Cae el sol a plomo sobre nuestras cabezas. Superamos los treinta y tantos grados y pisamos los mechones trigueños que quedan de los cultivos cosechados en una tierra tan agostada por el calor que parece imposible que pueda crecer algo en ella. El río Arlanza es apenas un regato incapaz de proporcionar frescor suficiente para afrontar la jornada, que se presenta dura a media mañana de este domingo veraniego en Lerma, Burgos
Pero yo sólo soy un espectador, uno más de los muchos que decidimos acercarnos al pueblo el fin de semana para asistir a la Fiesta Barroca y a la segunda edición de la Recreación Histórica Internacional que durante dos días ambienta la localidad en el siglo XVII. El panorama se presenta más duro para el cerca de medio millar de recreadores que se encargan de transportarnos por el tiempo sin necesidad de máquina wellsiana, sólo con un poco de esfuerzo, un mucho de conocimientos históricos y una infinidad de entusiasmo.




Y digo que se les presenta peor porque bajo sus

Tlahuelpuchi, la mujer vampiro de las leyendas tlaxcaltecas

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Cuando dejé Teotihuacán con destino Cholula me hubiera gustado pasar por Tlaxcala, un estado mexicano especialmente llamativo por dos razones. La primera, que en tiempos de la conquista fue el principal aliado de Cortés debido a la fiereza de sus guerreros, a los que los mexicas no habían podido doblegar, debiendo conformarse con someter al territorio a un duro bloqueo económico. La segunda, su fama de ser un lugar mágico, especialmente intenso en tradiciones y mitos, a menudo tan mestizos como sus gentes.

Pero las prisas propias de quienes tenemos tiempo limitado para viajar por un país hicieron imposible que pudiera visitar ese lugar tan prometedor para un artículo. No obstante, al final tuve un golpe de suerte y durante la compra de unos recuerdos resultó que la encargada, una anciana que parecía tener arrugas hasta en el blanco de los ojos y que si las contara por años muy bien hubiera podido ser contemporánea del mismísimo Xicontécantl, el guerrero tlaxcalteca que tuvo que obedece…

Remando en el Estanque Grande del Retiro (y II)

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En el artículo anterior vimos el origen y evolución del Estanque Grande del Buen Retiro. Y como la teoría conviene llevarla a la praxis, ya van un par de veces que vamos a remar en él, sin importar las colas y el sol implacable, emulando lo que en otros tiempos hacían reyes y Grandes de España. 
Para cuando se celebró la última naumaquia documentada de España, la de Valencia de 1755 que contaba en el otro post, Carlos III ya había abierto parcialmente al público el parque del Buen Retiro, poniendo como límite la orilla del estanque. Las tropas napoleónicas que ocuparon Madrid unas décadas más tarde no se anduvieron con tantos remilgos y dañaron considerablemente ese entorno, que tuvo que ser restaurado en tiempos de Fernando VII con añadidos románticos propios del momento: un Embarcadero Real y una Fuente Egipcia, además de protegerse las norias bajo cobertizos. Isabel II fue la primera en permitir que la gente pudiera navegar; era el año 1867 y además se levantaron aguaduchos en los…

Remando en el Estanque Grande del Retiro (I)

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Seguramente los madrileños hagan como hacemos todos en nuestra ciudad, que sonreímos con suficiencia -con malicia, casi- cuando vemos a un turista empeñándose en visitar o hacer algo típico contra viento y marea. Y cuando ven la cola de gente que se forma para poder hacer acceder al estanque del Retiro y alquilar un bote de remos se digan que, con lo bien que se está a la sombra tomando una cerveza fría, buena gana hay de esperar bajo el sol para luego pasarse media hora remando tostándose aún más. Pero al que suscribe le encanta hacer de galeote y más aún en ese lugar porque, con cierta imaginación, es posible retrotraerse tres siglos y medio atrás, cuando se creó precisamente el estanque por orden del conde-duque de Olivares para solaz del rey Felipe IV.
El Buen Retiro ya existía. Era una finca de la corona donde el mismo valido había mandado levantar un palacio con amplios jardines que servía de complemento de ocio al residencial, el alcázar que los Trastámara primero y los Austri…

Foncalada, fuente invocada, fuente olvidada

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Hoy nos resulta raro porque lo usual es que los bebés nazcan en hospitales y centros sanitarios, pero hubo una época no hace tanto en la que se llegaba a este mundo en casa. Por eso cuando pasabas ante un edificio y tu padre te decía "ahí nací yo" había que tomarlo al pie de la letra y no pensar que antes hubiera un sanatorio o algo así. En el caso de mi progenitor acostumbraba a repetir el dato cada vez que recorríamos la ovetense calle de la Foncalada, señalando un inmueble feúcho, de posguerra, en cuyo bajo estaba instalada una sucursal bancaria. Lo interesante del sitio, entonces y ahora, era que justo al lado se alzaba el pequeño monumento que daba -y da- nombre a la vía, y que cuando uno lo piensa no puede dejar de asombrarse, ya que está allí desde hace un milenio y cuarto.


La Foncalada, como indica su nombre, era una fuente. Hablo en pasado porque ahora ya no mana agua pero las lavanderas todavía la usaban diariamente a principios del siglo XX y hasta hace poco aún …