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La bilbaína Basílica de Begoña

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Hay lugares que, pese a estar algo apartados, parecen ser especialmente propicios para la violencia. Una especie de imán que atrae la parte más animal del Hombre (o la parte más humana, habrá quien objete y no le faltará razón) y hace que el suelo de su entorno se tiña de sangre, que la destrucción sea una constante a lo largo del tiempo, aún cuando a priori se haya tratado de sacralizar el sitio para apartarlo de lo malo de esta nuestra mundanal realidad. Algo inútil cuando se trata de un punto estratégico para conquistar una ciudad, como le pasa a la Basílica de Nuestra Señora de Begoña. Sí, la de Bilbao.


El edificio que vemos hoy en día es prácticamente la reconstrucción de una reconstrucción, ya que el tortuoso camino que tuvo que atravesar España a lo largo de los siglos XIX y XX encontró en esa iglesia una particular estación al infierno; una parada en la que, como en aquella película de la marmota, cada poco se repetía la barbarie acaecida antes en edición aumentada y empeorada.…

Los 25.000 esqueletos del convento limeño de San Francisco

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Hace tiempo, cuando estaba planificando un viaje a Perú, más de uno me recomendó no perder el tiempo en Lima por considerarla una ciudad que carecía de interés. Entiendo que en el imaginario general de quien visita el país andino figura en primer término el mundo inca y, si acaso, alguno de los rincones clásicos que lo caracterizan y copan las portadas de las guías. Pero el caso es que, como ya me conozco el percal y tengo más horas de vuelo que el Barón Rojo y su Circo Volante, hice caso omiso del consejo y reservé un par de días para visitar la capital. No me equivoqué en absoluto.
Está claro que, al igual que las de la mayoría del resto de América, Lima carece del atractivo que tienen las ciudades europeas, en el sentido de orden, limpieza, tranquilidad e imagen. Éstas resultan aceptablemente cómodas para el ciudadano en general y el peatón en particular, cosa que es difícil encontrar fuera del continente, donde el urbanismo parece reducirse a una jungla de asfalto indómita, desasos…

Evocando historia reciente en la Plaza de la Revolución de Bucarest

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Cerrando los ojos y dejando a la mente volar en libertad, pude oír el metálico sonido del choque de escudos en el Paso del las Termópilas, los dramáticos gritos de los hoplitas que se hundían en la bahía de Salamina arrastrados al fondo por sus corazas, el estrépito de las armaduras castellanas mezclado con los relinchos de los caballos al caer derribados por los arqueros en Aljubarrota, el pandemónium del cuerpo a cuerpo paroxístico entre españoles y mexicas sobre la calzada de Tenochtitlán o la algarabía demencial entre pedradas ante las ciclópeas murallas de Sacsayhuamán. Son experiencias personales que se sienten al visitar los innumerables campos de batalla que se reparten por el mundo y que seguramente nadie aficionado a la historia pueda -ni mucho menos quiera- evitar.
Ahora bien, las sensaciones cambian cuando se pisa un terreno actual, reciente, y no digamos si antes se ha tenido la oportunidad de verlo en directo por la televisión, en los noticieros. Me ocurrió en las ciudade…

Auld lang syne

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La primera vez que recuerdo haber oído Auld Lang Syne fue cuando la cantaban los confiados pasajeros del crucero Poseidón allá por 1973, despidiendo el año mientras al capitán Leslie Nielsen le entraban sudores fríos al ver con sus prismáticos el gigantesco tsunami que se les venía encima. 

Después me acostumbré a escucharla cada Navidad, sobre todo desde que se instaló en España la televisión privada y Antena 3 programaba invariablemente -y sigue- ¡Qué bello es vivir!, que termina con una apoteosis de la felicidad capriana en la que la cantan todos para subrayar el alivio de James Stewart. Por eso me resulta curioso que siga circunscrita al mundo anglosajón y aquí, donde tendemos a importar tantas manifestaciones culturales, pase prácticamente desapercibida; incluso en Nochevieja.
Auld Lang Syne es una canción que se usa para las despedidas, ya sean del año -sobre todo-, de una persona o incluso de un fallecido, aunque es verdad que en este último caso suele ceder el sitio a otra obra,…

Vikingos en Machu Picchu

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Allí estaba, en aquel peculiar aeródromo llamadoMaría Reiche, en medio del desierto, sentado en un banco de madera y cruzado de brazos esperando que amainara el viento para poder despegar. Tenía turno para primera hora pero al llegar me encontré la pista cerrada y las avionetas alineadas en su estacionamiento sin poder salir. Total ¿para qué? Los vuelos serían tan movidos -peligro aparte- que los pasajeros estaríamos más pendientes de nuestro estómago que del objetivo. Las Líneas de Nazca son un auténtico espectáculo, incluso para quienes se marean, pero para verlas se requieren ciertas condiciones y no siempre es posible imponerse a los caprichos de la naturaleza. 


Me habían advertido de que es mejor ir por la tarde, por dos razones. Una es que el sol ya está bajo y no brilla tanto, con lo que se producen sombras que permiten apreciar mejor los dibujos; otra, que a esas horas no suele haber los fuertes vientos de la mañana. Pero yo tenía que seguir viaje hacia Arequipa, así que me las…

Un paseo por Ruhengeri (y1

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Continuando el artículo anterior, Ruhengeri es la localidad que sirve de base para acceder al parque a ver a los grandes simios. De hecho, eso es lo que hacía Dian Fossey:allí adquiría los víveres que necesitaba para sus largas temporadas en las montaña. Alojarse en el Muhabura, el mismo hotel en que pernoctaba ella, era un extra irrenunciable al que me apunté entusiasmado. Es un establecimiento algo mustio, decadente, que con su nombre pintado a mano en la fachada junto a un kistch mural de gorilas, parece salido de una road movie americana y sin duda debió conocer tiempos mejores. Pero eso precisamente lo hacía más encantador y además, hay que reconocerlo, ser cliente en el mismo establecimiento que ella tenía su punto. 

De esos tiempos pasados queda todavía un encantador cenador de piedra rodeado por setos y semiatechado por una pérgola enramada y mohosa, donde desayuné la mañana en que hice el trekking, contrastando con una espartana habitación dotada de un baño equipado con column…