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Mostrando entradas de septiembre, 2010

Llamadme Ismael

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Hace ya un montón de años nos vimos en el trance de viajar a Vigo para una boda y la experiencia fue cercana a la de Dante y Virgilio por los nueve círculos del Infierno. Como si no fuera bastante tortura un trayecto de ocho horas -sí, Asturias y Galicia están pegadas pero en cuestión viaria están casi tan alejadas como si tuviéramos que ir a Canarias- un error garrafal de planificación estuvo a punto de convertir aquello en un despropósito. Lo cual es magnífico, por supuesto, ya que de ello se alimenta este blog y un viaje sin incidencias no tiene gracia... aunque en el momento llegues a sudar sangre.
Como mi familia era y es numerosa tuvimos que repartirnos en dos coches, de manera que mis padres viajaban delante, abriendo camino con su Citröen AX y mis hermanos y yo les seguíamos en mi vetusto Ford Escort. Al principio todo transcurrió sin problemas; una parada en Navia para merendar y continuación hasta Vegadeo, el último pueblo asturiano, separado de Ribadeo, ya en Galicia, por u…

Feliz cumpleaños, Staromêstsky Orloj

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En Praga están de cumpleaños. Seiscientos abriles lleva en la pared sur del Ayuntamiento, el Staromêstský Orloj, el reloj astronómico, desde que Nicolás de Kaden y Jan Sîndel fabricaran el componente más antiguo en 1410. Curiosamente la leyenda lo rejuvenece 80 años: le atribuye la autoría al maestro Hanuŝ, que sufriría la infamia de ser cegado por orden de las autoridades municipales para que no pudiera hacer otro igual. Su ayudante Jakub Ĉech trató de vengarle estropeando el mecanismo pero para ello no tuvo mejor idea que introducir su mano y, aunque tuvo éxito, se quedó manco.
Staromêstský Orloj, llamémosle por su nombre aunque sea impronunciable, da cuatro tipos de horas: la babilónica, la checa medieval, la alemana moderna y la astral. Lo hace mediante una serie de anillos superpuestos en los que se sitúan un zodíaco y las figuras del sol y la luna, que trazan una elipse alrededor del anterior. Está flanqueado por cuatro figuras animadas, dos a cada lado, que representan a la Van…

Entre burros anda el juego

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Estos días la isla griega de Santorini, famosa por su forma de media luna -la otra media se la llevó por delante una violenta erupción volcánica en la Antigüedad-, sus fachadas encaladas en reluciente color blanco y las oleadas de turistas que la visitan cada año, está en el candelero por resaltar otra de las razones que la hacen mundialmente conocida: los burros.
En efecto, quienes desembarcan allí se ven obligados a elegir la forma de subir hasta el centro de la población: a pie por una inacabable escalera o montados sobre un asno. Ello ha hecho que los equinos locales sean una de las señas de identidad del lugar hasta el punto de que se está celebrando un evento genialmente bautizado como la República Asnal de Santorini. Consiste en colocar por las calles una veintena de figuras con forma de burro -a tamaño natural- cuyos cuerpos están decorados en vivos colores por prestigiosos artistas griegos. Es una iniciativa similar a la popular Cow Parade, que gira por todo el mundo haciendo …

¡Tembo, bomayé!

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El elefante salió al camino obligando al conductor a bajar una marcha. Plantado en medio y enseñándonos sus cuartos traseros, empezó a caminar con parsimonia delante nuestro, como si fuera abriéndonos paso y anunciando nuestra anecdótica presencia a toda la sabana. No podíamos hacer otra cosa que avanzar tras él muy lentamente para guardar la distancia de seguridad, algo de lo que el propio animal se cercioraba de vez en cuando girando su cabeza para mirar.
Paso 1: el elefante circula despreocupadamente por su izquierda (en Uganda rigen las normas británicas)
Avanzó cien o doscientos metros y de nuevo echó un vistazo a ese extraño ser que le iba siguiendo para calcular su posible peligrosidad, mientras nosotros aprovechábamos cada una de sus paradas para disparar frenéticamente nuestras cámaras. Recorrió otro centenar de metros y, una vez más, nos miró de soslayo comprobando que el camión se le acercaba despacio. Entonces debió decidir que ya estaba bien de intrusismo y que había que p…