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Mostrando entradas de julio, 2013

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (VI)

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Otro episodio del rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman. Aún convaleciente de su gastroenteritis en pleno Amazonas, debe enfrentarse con una fiera de la selva: un guacamayo.
Ustedes pensarán que después de haber sufrido una catarata diarreica y haber estado a punto de pisar una de las serpientes más venenosas de la selva difícilmente podía exponerme a más peligros. Pero el Amazonas está lleno de fieras potencialmente peligrosas para el hombre y tuve la mala suerte de ir a toparme con una de las peores: un guacamayo.
Sí, a primera vista estos pájaros primos hermanos de los papagayos parecen simpáticos y además son muy bonitos, con su plumaje de vistosos colores y tal. A lo peor es que yo fui a dar con el más cabrón de Sudamérica. Y en parte es culpa mía porque yo mismo le invité a entrar en mi habitación, en cierto sentido. No lo hizo por la ventana como un avechucho cualquiera sino por la puerta, en plan señor.
La había dejado abierta para airear la estancia, pues fue la mañana…

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (V)

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Toni Kuakman continúa narrándonos su azaroso viaje a Brasil. Después de pasar una odisea en los aeropuertos españoles y brasileños, y tras hacer un maratón por Río en busca de un cajero, tampoco en la mítica playa de Copacabana encontró solaz, así que decide irse al Amazonas.
El viaje hasta Manaos salió bien, por una vez. La primera tarde también. Pero después de cenar cuando me dirigía a mi habitación, pasó lo inevitable: pérdida total de los esfínteres. En algún momento bajé la guardia bebiendo agua no embotellada, tomando fruta sin pelar o comiendo ensalada y, súbitamente, se abrió la espita de una catarata fecal, un tsunami gastroenterítico que en su pringosa turbulencia me arrastró a la habitación con el aspecto de haberme revolcado en un barrizal.
Sin embargo, lo peor llegó avanzada la noche, cuando pensaba que todo había pasado y, en lugar de ello, me desperté chapoteando en una pestilente charca marrón que llegó incluso al colchón. Suerte que había dos camas, pero como no po…

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (IV)

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Cuarto capítulo del rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman. Dejados atrás sus problemas con los vuelos y cambios de aeropuerto, y tras tener que pedir un préstamo a su amigo al no funcionarle ninguna tarjeta de crédito...
Para resarcirme de la tensión acumulada decidí pasar un día de relax en la famosa playa de Copacabana sin hacer nada, tumbado al sol, bebiendo refrescos y sólo forzando la vista para solazarme con los espectaculares cuerpos de Río, de reconocida fama mundial.
Pero no tuve en cuenta que era domingo y, claro, el lugar estaba abarrotado. Era como si todas las favelas se hubieran puesto de acuerdo para reunirse allí con sus familias numerosas, tan numerosas que parecían tribus enteras, así que encontrar un metro cuadrado de arena libre fue una de las proezas de las que me siento más orgulloso de mi paso por Brasil.
Lo de forzar la vista sí que lo conseguí a la primera pero no por lo que esperaba. ¿Se habían escondido todas las garotas de las canciones?  ¿La chica …

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (III)

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Tercera entrega del rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman, contado por él mismo:
Recordarán que me había quedado tirado en el aeropuerto, toreado por la burocracia y perdido como un Joseph K. dolorosamente real. Entonces tuve una epifanía; pero no fue un ángel lo que se me apareció, no, ni tampoco una Virgen, sino la palabrasupervisor, que en aquel momento prometía ser más eficaz. Y además el momento vino acompañado de una acalorada oleada de indignación que me inflamó los sesos (los mismos que ansiaban merendar los zombies de la metáfora del último captulo): se acabó la amabilidad para dar paso al tono borde, agresivo e incluso asesino si era necesario.
Así que me puse las gafas de sol, subí las solapas de la cazadora e imitando la expresión dura de Terminator, que al fin y al cabo rima con supervisor, me acerqué al mostrador de TAM.
-Quiero hablar con el supervisor- dije secamente procurando que el  tono de voz se pareciera al de Constantino Romero-
Pero el tipo no entendía …