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Mostrando entradas de diciembre, 2009

Torrefacto

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Una de las cosas más singulares que he visto viajando por el mundo es la esforzada dedicación del turista a cambiar su naturaleza, a modelar su aspecto físico y, más concretamente, a buscar un tono de piel generalmente lo más alejado posible del suyo de nacimiento.

Los negros no cuentan, claro, porque tienen muy difícil oscurecerse más. Aunque es verdad que Michael Jackson, el precursor, abrió caminos y en lugar de broncearse le echó imaginación y siguió el camino inverso. Y además creó escuela: algunas mujeres de Kenia aclaran su piel siguiendo no se qué procedimiento químico para parecer más pálidas. Cosas de la moda, lo cual es curioso porque los blancos hacemos todo lo contrario y hay quien se tuesta hasta extremos antiestéticos: Julio Iglesias es el caso nacional por excelencia y últimamente destaca la política Ana Matomiss Rolls, pero yo he tenido pesadillas también con Leticia Sabater y el contraste entre el tono torrefacto del cutis con el pelo rubio platino.

No sé si es peor …

Dialéctica hegeliana del turismo rural (II)

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(Continuación del post anterior)

Al principio es divertido caminar sobre la nieve levantando las rodillas hasta el pecho, como esos caballos andaluces cuando bailan o los chinos desfilando. Pero unos minutos después empieza ser cansado y al cabo de media hora estás maldiciendo porque ya resbalaste varias veces, las dos últimas cayendo de plano sobre el blanco manto y calando la ropa no aislante que vistes. Menos mal que al menos tuviste la precaución de ponerte las gafas de sol o el efecto espejo del sol en la nieve te cegaría. Un reflejo que, de todas formas, no dura mucho: a mediodía empieza a llover, lo que pone fin a la excursión. Mejor dicho, pone fin al trayecto de ida, porque falta desandar lo andado para ponerse a salvo de lo que por momentos empieza a parecerse al Diluvio Universal.

En esas circunstancias agradeces ver por fin la casa, aunque necesites otra hora para encender la lumbre. Y lo agradeces porque puedes quitarte esas ropas empapadas y ponerte unas secas. Precisame…

Dialéctica hegeliana del turismo rural (I)

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Pasar un fin de semana en una casa rural está de moda. Es una forma de oxigenarse huyendo del caos de la vida urbana y entrando en contacto con la naturaleza. Al menos así suelen expresarse en los catálogos publicitarios. Pero se les olvidan pequeños detalles. Por ejemplo, si es invierno probablemente la casa esté helada y por más leña que le eches a la chimenea no habrá forma de que suba la temperatura... una vez haya pasado la hora reglamentaria que tardas en conseguir una pequeña brasa, claro, porque esas malditas pastillas encendedoras no encienden más que los ánimos. Así que cuando al fin aparece la diminuta llama, a cámara lenta y con música emocionante de fondo, tus amigos se abalanzan alrededor entre codazos, como los primitivos de En busca del fuego.

Sinembargo no entras en calor porque, entretanto, tu cuerpo ha descendido dos grados de temperatura. Obviamente, puedes acercarte más al fuego, chamuscando las pestañas y aspirando ese delicioso humo negro que tanto bien le hace a…

Take off

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Hoy llega el final de la trilogía de la aventura por Portugal narrada en los dos últimos posts y que empezó con un Viaje alucinante al fondo de la sopa y continuó con El tormento y el éxtasis. Contaba que tras comprobar los horarios de misas para buscar la hora en español para que Hache y Sharon pudieran mostrarnos su cristiandad, regresamos al hotel. Yo pensaba que la jornada había sido lo suficientemente lynchiana (de David) pero me equivocaba: fue entonces cuando empezó la excursión a la quinta dimensión. 

Cuando llegamos, la juerga que se corría el resto de los integrantes del viaje era tan monumental, tan alocada, tan delirante, que la de El guateque a su lado podría pasar por unos ejercicios espirituales; sólo faltaban el elefante y la espuma. Caminando por los pasillos en medio de gritos, música, carreras y risas estentóreas asistimos a escenas surealistas dignas de un mano a mano entre Dalí y Buñuel tras una indigestión de LSD. Por ejemplo, desde la puerta abierta de una habit…