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Mostrando entradas de agosto, 2015

Mi encuentro con el dios Naylamp en Túcume

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Aunque la civilización inca ha monopolizado prácticamente la imagen popular sobre Perú, hubo varias culturas anteriores o coetáneas de las que el país sudamericano conserva abundantes restos arqueológicos: Chavín, Moche, Nazca, Huari, Chimú, etc. La que me interesa destacar hoy es la Sicán, a la que ya dediqué el último post. Sólo que, entonces, centrándome en uno de sus representantes más notables, el Señor de Sicán, cuya espléndida tumba fue excavada en una de sus capitales, Batán Grande; también nos recreamos en el museo creado ex profeso para exhibir todas las piezas y cuerpos encontrados.
Por supuesto, decía también, no perdí la oportunidad de acercarme a la zona cuando visité Perú y, tras un recorrido por el citado museo, que sirve para hacerse una idea general sobre los sicán, me desplacé hasta la otra capital histórica, Túcume, que está a unos 33 kilómetros de la actual Chiclayo, al noroeste del país. Se trata de un recinto arqueológico compuesto por 26 huacas. Huaca es el té…

El Señor de Sicán

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¿Qué se nos viene a la cabeza cuando hablamos de pirámides antiguas? Seguramente, en esencia, las tres grandes de Giza, en Egipto (o incluso alguna otra de ese país, caso de la escalonada de Zóser, en Menfis, o la romboidal de Snefrú, en Dashur) o las mesoamericanas (aztecas, mayas, teotihuacanas...) de México, Honduras y Guatemala. Lo que no sabe mucha gente es que en América del Sur también se levantó este tipo de arquitectura y, en algunos casos, con proporciones tan colosales como las anteriores. Sólo que los materiales empleados eran más endebles y no se conservan tan bien.
Es el caso de la zona noroeste de Perú, la comprendida entre los ríos La Leche y Moche, donde se desarrollaron varias culturas diferentes a la inca que siempre tenemos como referencia: se trata de la sicán, la mochica y la chimú. Quedémonos hoy con la primera, también conocida como lambayeque y cuyo nombre quizá suene más porque otro curso fluvial también lo lleva, además de la ciudad más importante del entor…

Exeter. El primer viaje de Toni Kuakman (y III)

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Tercera y última entrega del que fue el primer viaje del inefable Toni Kuakman, allá por tierras inglesas: a Exeter, para ser exactos. En el capítulo anterior nos contaba la fauna que frecuentaba el parque alrededor de la Catedral y la heroica pelea mantenida con un grupo de punkies, durante la cual perdió un zapato.
Derrotado por la superioridad del armamento enemigo -sus navajas y el dóping alcohólico-, perdido el tren de suministros durante la retirada -mi zapato- e ignorado por las fuerzas neutrales -la policía de Exeter-, no me quedó más remedio que emprender el camino a casa, derrotado, cojo y semidescalzo. Pero ya en mi habitación, caí en la cuenta de que únicamente había viajado con un par de zapatos, así que, me ví obligado a volver a la calle de los hechos y recorrerla arriba y abajo, revolviendo incluso entre los cubos de basura como un gato vagabundo, a ver si los encontraba. Pero el resultado fue infructuoso, por lo que no tenía más remedio que comprarme un par nuevo. Y …

Exeter. El primer viaje de Toni Kuakman (II)

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Segunda parte del relato iniciado en el post anterior y que nos facilita el inefable Toni Kuakman narrando su estrambótica estancia en Exeter hace ya muchos años, cuando aún estaba descubriendo su vocación viajera y empezaba a poner en práctica el arte de meterse en líos allá donde fuera (con excelsa diligencia y gracia suma, todo hay que decirlo).

Uno de los aspectos más curiosos de aquel viaje a Inglaterra fue el contexto histórico, ya que coincidí con la boda del siglo: la del príncipe Carlos y Lady Di. El país estaba fuera de sí, como si los contrayentes fueran familia de todos y cada uno de sus habitantes. Un paroxismo, al que era imposible sustraerse porque el merchandising nupcial aparecía por todas partes de manera que hasta en el lugar más insospechado se topaba uno con las reales orejas o el rubio flequillo, desde juegos de té a mochilas, pasando por bayetas, pegatinas, carpetas, ceniceros y hasta papel higiénico. Como imaginarán, Miss Witch tenía una buena colecci…

Exeter. El primer viaje de Toni Kuakman (I)

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¿Recuerdan las psicotrópicas aventuras viajeras de Toni Kuakman que publico cada verano? Tras las de Brasil y el sudeste asiático de años anteriores, este 2015 vamos a tener una nueva entrega de ese viajero inefable que nos anima las vacaciones con relatos de su puño y letra, tan inauditos como verídicos. En este caso cuenta sus comienzos en eso de deambular por el mundo con una visita a Inglaterra, experiencia por la que pasan muchos adolescentes enviados por unos padres que aspiran a que sus vástagos manejen el idioma de Shakespeare tan mal bien como el de Cervantes. Les dejo con la palabra del mismo Kuakman. Estaba a punto de superar esa mágica barrera de los catorce años y pronto cumpliría quince, edad de sobra para vivir una buena aventura si atendemos al joven capitán de la novela de Julio Verne. Pero si éste, embarcado en un buque ballenero, tuvo la oportunidad de descubrir paisajes exóticos y luchar contra piratas, yo tendría que conformarme con el perenne cielo enca…