Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2011

Cortes y leones

Imagen
¿Dónde estaba usted el 23 de febrero de 1981, cuando se produjo el intento de golpe de estado? Ésa es la pregunta que hay que hacerse en España para establecer un paralelismo con el asesinato de JFK. Yo reconozco abiertamente que no recuerdo ni por asomo dónde estaba, ni lo que hacía, ni casi nada de aquel día. Y eso que ya tenía catorce años.
De todos modos, no era la primera vez que el Congreso se veía envuelto en en situaciones difíciles. El 14 de julio de 1856 fue bombardeado durante los combates callejeros entre los progresistas, partidarios de Espartero, y los unionistas del presidente O'Donnell: el recinto fue alcanzado por algunos cañonazos y el diputado Práxedes Sagasta incluso recogió un proyectil con sus manos solicitando en broma que constara en acta. Y el 3 de enero de 1874, cuando se debatía una moción de confianza a Castelar, se produjo el golpe del capitán general de Madrid, Manuel Pavía, quien, en contra de los que dice la leyenda, no entró a caballo sino que es…

La ruta del tabaco

Imagen
Hace falta ser un fanático o, simplemente, tonto de remate para denunciar una obra de teatro porque los personajes están fumando. Más aún si se trata del musical Hair, en el que salen hippies haciendo viajes astrales no precisamente mediante oraciones místicas, como ocurrió esta semana en Barcelona. La ministra de Sanidad estará contenta de contar ya con un delator, como había animado a hacer.
Este incidente me trajo a la memoria uno que viví este verano en Uganda. Un grupo de españoles hacíamos un tour por el país en un camión todoterreno y buscábamos un lugar donde parar a comer. No valía cualquiera porque había que aparcar el vehículo, muy grande, lejos de la carretera para evitar accidentes (y para no tragar el polvo que levantaban los coches a su paso). Finalmente, los guías dieron con un sitio que parecía apropiado: se trataba de un prado frente a una iglesia católica que no requería más que el permiso del párroco, quien, amablemente, lo concedió.
Eso sí, puso una condición: pro…

El Paso de las Termópilas

Imagen
Si alguien viaja a Grecia sólo por pisar en persona el Paso de las Termópilas, más vale que se lo piense dos veces. Merece la pena acercarse, por supuesto, pero teniendo en cuenta que cualquier parecido del entorno con el que había en el siglo IV A. C, en plenas Guerra Médicas, ha desaparecido por los cambios experimentados por el paisaje: la sedimentación aluvial ha ido rellenando la costa del Golfo Maliaco milenio tras milenio.
El desfiladero que bordeaba el mar, el cuello de botella que defendió Leónidas con un acantilado a un lado y las montañas al otro, ya no es tal. El agua ha retrocedido más de un kilómetro y ahora, en vez del angosto paso de 100 metros de ancho, hay una llanura que hubiera hecho frotarse las manos a Jerjes. Sin duda, más apropiada para desplegar a sus 200.000 hombres (no el exagerado 1.700.000  descrito por Heródoto que hubiera dejado despobladas las satrapías y cuya retaguardia, según algunos cálculos, aún estaría saliendo de Susa) y aplastar de un solo golpe …

Armas de destrucción masiva

Imagen
El pasado fin de semana la revista dominical de un periódico -el Magazine de El Mundo- publicaba un divertido artículo sobre los despropósitos sufridos por los viajeros en los aeropuertos del planeta. Hay que leerlo para creerlo porque algunos casos son realmente surrealistas. El mejor, sin duda, es el que cuenta Javier Reverte, ya narrado en su libro El sueño de África: tras ocho horas de retraso embarcó en Kampala (Uganda) en un vuelo con destino a Arusha (Tanzania) y le llevaron... quince horas más tarde, porque la mayoría de los pasajeros querían ir a Burundi y, le explicó la azafata, "Air Tanzania está siempre al servicio de sus clientes". No me extraña que a esa compañía la llamen jocosamente Air MayBe.
Pero los que me interesa resaltar aquí son los incidentes provocados por objetos llevados en el equipaje. Hay para todos los gustos y el ser famoso no sirve de eximente para los concienzudos funcionarios y guardias de seguridad: a Sergio Sauca, presentador de deportes de…