El ruido de un trueno
Como ya hace tiempo que no deleito al personal con una anécdota de Manolo , el delegado de nuestro curso en la Universidad, justo es que lo subsane. Para entender la historia de hoy es necesario situarse mentalmente en el contexto. Nos hallábamos en Italia , durante un viaje de estudios. Disponíamos de tres días escasos para visitar Roma y, contando que uno entero sería para el Vaticano , era evidente que había que elegir cuidadosamente qué íbamos a visitar y qué tendríamos que dejar para otra ocasión. Eso es lo que hubiera hecho el común de los mortales... pero no Manolo. El abnegado lector de este blog ya sabe de su capacidad y recursos para afrontar las situaciones más difíciles con sus muy particulares y nada convencionales métodos. A lo largo de aquella tríada de jornadas asistimos a una demostración de voluntarismo inusitado, a un espectacular derroche de esfuerzo físico, a un querer es poder, a una abnegada decisión de no claudicar jamás ante las contrariedades ni renunciar ...