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Mostrando entradas de agosto, 2010

¡Empieza el juego!

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Acabo de ver Sherlock Holmes, la película de Guy Ritchie protagonizada por Robert Downey y Jude Law que podrían haber titulado perfectamente Arma Letal IX sustituyendo a los actores por Mel Gibson y Danny Glover sin que nadie notara el cambiazo. En fin, no voy a escribir una crítica de cine sino aprovechar para recordar la visita al entrañable Museo Sherlock Holmes de Londres.
Arthur Conan Doyle situó a su personaje más famoso entre 1881 y 1907, cuando Baker Street sólo tenía 85 portales. Pero la calle creció, con lo que en 1930 se llegó al número 221, donde según las novelas vivían el detective y el doctor Watson pagando su alquiler a la señora Hudson. En la vida real ésa era la dirección en la que se instaló la empresa Abbey Road Building Society, que pronto vio cómo el cartero la visitaba a diario para dejar montones de cartas enviadas por los fans de las novelas. En un bonito gesto, la entidad contrató un empleado para ordenarlas y contestarlas, ganándose el aprecio de mucha gente…

El rostro de Marley

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Supongo que todo el mundo conoce el Cuento de Navidad de Charles Dickens: al viejo prestamista Ebenezer Scrooge, avaro y misántropo, se le aparecen sucesivamente los espíritus de las Navidades pasada (que le muestra su infancia), presente (cómo viven las fiestas sus conocidos y empleados) y futura (su muerte, solo y depreciado), haciéndole cambiar de actitud ante la vida. Pero Scrooge ha tenido una visita previa: esa Nochebuena, después de cenar en una tasca miserable, regresa a casa y al disponerse a abrir la puerta se le aparece sobre la puerta el rostro de su difunto socio -y único amigo-, Jacob Marley. El viejo lo achaca a una indigestión pero cuando se dispone a acostarse se materializa en su presencia el espectro de Marley, que es quien le anuncia la visita de los demás fantasmas.
Narro todo esto porque yo, que ni soy prestamista, ni me llamo Ebenezer, y disfruto cuanto puedo de la Navidad, también recibo periódicamente la visita de Marley. Sólo que no en invierno sino en verano,…