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Mostrando entradas de septiembre, 2014

Kuakman en el sudeste asiático (VII)

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Kuakman hace las últimas visitas por Vietnam y se dispone a regresar a Tailandia, donde le esperan sus amigos. Pero en Hanoi... La última ciudad vietnamita que conocí fue Hoi An, donde está una de las playas más grandes que recuerdo haber visto y donde una vez más me volvieron a tomar por turista sexual, ya que, descansando relajadamente en la arena algo extrañado de que aún no me hubiese pasado nada, se me acercó un adolescente de unos dieciséis años que me invitó a bañarme en el mar con él. Pero le delataron las miradas que dirigía a un grupo de compinches que, justo detrás mío, salivaban expectantes en espera de que me alejara y así poder llevarse mi mochila. Más tarde, una tormenta tropical fue el augurio de que se habían terminado los días de tranquilidad. Cayó de improviso sobre la región justo cuando tenía que regresar a Hanoi y, de hecho, el avión no pudo despegar hasta dos horas más tarde, lo que me hizo perder la conexión a Bangkok. La aerolínea intentó escaquearse de sus re…

Kuakman en el sudeste asiático (VI)

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Confiando en tener suficientes medios con un fajo de billetes y una tarjeta de crédito, el inefable Kuakman empieza su recorrido turístico por Vietnam.
Después de Hanoi y Hué conocí la espléndida bahía de Halong. Este lugar que las fotos de los catálogos muestran en radiantes días de sol, pero que en realidad suele estar cubierto por la niebla, de manera que uno sólo sabe que está allí porque ha contratado el pasaje en barco. Por eso encontrarse un triste puré de guisantes en vez de esos fantásticos islotes pétreos aflorando de la superficie resulta un tanto frustante.
Pero la cosa fue aún peor en una excursión por la selva que hice por una isla cercana. Lo que pensé que iba a ser un paseo se convirtió en una interminable marcha legionaria de varias horas, a treinta y cinco grados de temperatura -para eso sí salía el maldito sol- y con unos compañeros que no puedo llamar de fatigas porque el único al borde del colapso era yo; el más joven, para mayor escarnio. Encima nunca había esta…

Kuakman en el sudeste asiático (V)

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Tras haber olvidado su dinero en el hotel de Bangkok, Kuakman se encuentra en Vietnam con unos medios económicos muy limitados. ¿Podrá salir adelante?
Empecé mi visita a Hanoi con un fajo de billetes en el bolsillo del pantalón; tan grande que era como llevar un ladrillo y parecía estar anunciándome ante todo el hampa de la capital vietnamita, a pesar de que, al cambio, apenas rondaba los cincuenta euros.
Pero de momento todo iba bien. Disfruté de la gastronomía local, ésa que dice que se puede comer todo lo que tenga patas menos las mesas y todo lo que vuele menos los aviones, y decidí visitar un parque nacional cercano que había visto en el National Geographic. Para ello contraté una moto taxi, o sea, uno de los miles de motoristas que alquilan sus servicios -sentándote tras él-, para que me llevase a la estación.
Acordamos un precio pero, frente al cuento que lees en las guías (que si hay que respetarlo, que si el honor y tal), pasó lo de siempre: el tipo se hizo el tonto y en vez…

Kuakman en el sudeste asiático (IV)

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Nuevo capítulo del viaje a Tailandia de Toni Kuakman. Olvidando todo su dinero en el hotel de Bangkok, embarca para Hanoi con telarañas en los bolsillos. Pese a la concatenación de despropósitos que llevaba acumulada en los dos primeros días de viaje y que auguraba unas vacaciones acostumbradamente temibles, alguna cosa sí salió bien. Por ejemplo, el haber reservado previamente el traslado desde el aeropuerto de Hanoi al hotel, lo que me permitió ahorrar el poco dinero en metálico que llevaba. Así, pude relajarme un poco durante el trayecto e ir contemplando desde la ventanilla del coche un país que parecía haberme hecho viajar en el tiempo a los años cincuenta. Primero el campo, que era de postal: los arrozales infinitos, los campesinos con sus sombreros cónicos, los búfalos metidos en el agua... Luego, la ciudad: los horribles edificios comunistas, las casas de tres pisos inacabadas y separadas entre sí, la ausencia de coches... Como llegué muy temprano al hotel y tenían que prepar…