Take off
Hoy llega el final de la trilogía de la aventura por Portugal narrada en los dos últimos posts y que empezó con un Viaje alucinante al fondo de la sopa y continuó con El tormento y el éxtasis . Contaba que tras comprobar los horarios de misas para buscar la hora en español para que Hache y Sharon pudieran mostrarnos su cristiandad, regresamos al hotel. Yo pensaba que la jornada había sido lo suficientemente lynchiana (de David) pero me equivocaba: fue entonces cuando empezó la excursión a la quinta dimensión. Cuando llegamos, la juerga que se corría el resto de los integrantes del viaje era tan monumental, tan alocada, tan delirante, que la de El guateque a su lado podría pasar por unos ejercicios espirituales; sólo faltaban el elefante y la espuma. Caminando por los pasillos en medio de gritos, música, carreras y risas estentóreas asistimos a escenas surealistas dignas de un mano a mano entre Dalí y Buñuel tras una indigestión de LSD. Por ejemplo, desde la puerta abierta ...