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Mostrando entradas de agosto, 2014

Kuakman en el sudeste asiático (III)

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Recordemos que el inefable Kuakman vuelve a contarnos sus aventuras, esta vez en Tailandia y Vietnam. Tras un inicio de viaje accidentado en Londres, recala en Bangkok para pernoctar antes de tomar una conexión a Hanoi, decidiendo conocer la ambigua vida nocturna de la ciudad. Y a la mañana siguiente...
Hay un refrán de mi tierra que dice "El que va de romería se arrepiente al otro día". Pues tal cual, oigan. Me desperté repentinamente creyendo que todo iba bien porque soñaba que la Afrodita de la noche anterior -que resultó ser un hombre- se me lanzaba encima, cuando me dí cuenta de que había acostado sin poner el reloj. ¡Eran las ocho y mi vuelo salía a las diez!
Por suerte, me conocía lo suficiente como para prevenir mis propios despropósitos y, astutamente, no había deshecho la maleta la jornada anterior, así que sólo tuve que cogerla y pedir un taxi para el aeropuerto. Por supuesto, no todo iba a salir perfecto y los quince kilómetros hasta allí eran de continuo atasco…

Kuakman en el sudeste asiático (II)

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Toni Kuakman se embarca en una nueva aventura: vacaciones en Tailandia y Vietnam con unos amigos. Tras un accidentado viaje con final insospechadamente feliz, llega a Bangkok, donde ha de hacer escala hacia Hanoi.
Como decía la última vez, me instalé en el mismo hotel donde habría de encontrarme con mis amigos en una semana. Lo lógico hubiera sido echar un sueño para, por la mañana, despertar sin problemas y tomar el avión que me llevaría a Hanoi. Pero me dio por poner la tele y ver un vídeo promocional del establecimiento, explicando que estaba en pleno centro urbano y rodeado de numerosas atracciones nocturnas. Me pudo la tentación y decidí dar una vuelta.
Eso sí, también advertían contra los robos en las habitaciones, así que tenía que dejar mi dinero a buen recaudo. Lo normal hubiera sido guardarlo en la caja fuerte de recepción pero si las cosas fueran normales no habría nada que contar. Como sólo pensaba salir un rato, busqué escondrijos a mi alrededor. Descartadas por obvias la…

Kuakman en el sudeste asiático (I)

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Lo prometido es deuda. El inefable Toni Kuakman ha vuelto a las andadas, esta vez por Asia, y me he dejado un relato de sus tribulaciones, tan inauditas como las anteriores de Brasil. Leer para creer, como siempre.
Harto de conocer, verano tras verano, rincones de la costa española tan glamourosos como Salou, San Juan de Alicante, Benalmádena o Benidorm, un año propuse a mis amigos viajar a Tailandia. Años atrás todos hubiesen aceptado ciegamente, dispuestos a lanzarse al periplo casi sin pensarlo; pero ya teníamos una edad y, lo que es peor, algunos incluso novia. No es que sean cosas malas en sí, pero si la primera empieza a pesar y la otra es pesada directamente, se comprenderá que surgieran problemas. Así que, aún cuando ya estaba todo planificado, más de uno renunció a la aventura, sospecho que por prohibición tajante de su partenaire
Fuimos tres los que nos animamos, aunque mis compañeros sólo tenían una semana disponible. Dado que no me apetecía viajar al otro extremo del m…

Mi amiga, la hiena

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Hay una leyenda masái que me contó un jefe de esa tribu al calor de su choza en el Ngorongoro y explica el porqué mítico del aparentemente torpe caminar de la hiena, animal al que se refieren con el mote de la coja.  Érase una vez un cuervo que, en conversación con una hiena, se extrañó de que sus compañeras estuvieran siempre hambrientas pero nunca se quejaran. Y mostrando su astucia le sugirió que trepasen a los árboles para comer la carne que los masái cuelgan de las ramas a modo de almacén con el fin  de preservarla de los depredadores.
La hiena se mostró interesada pero adujo que, sin alas, no podría alcanzarla. Entonces el cuervo le dijo que reuniese a sus compañeras y le explicaría cómo lograrlo. Cuando se juntaron todas las hienas, el ave les detalló su idea: subirse una encima de otra para formar una torre mientras guiaba a la de arriba hacia el botín. Así lo hicieron pero sin saber que el artero cuervo las engañaba, ya que las orientaba hacia la Luna, no al árbol.
Finalment…