El castillo de Bran
Hoy toca hablar de Rumanía y, de nuevo resulta inevitable hacer la correspondiente mención a Drácula . Algún día conseguiré escribir un artículo sin sacar su nombre, lo juro. Pero, mientras, zambullámonos en el tópico y disfrutemos del conde más icónico de la literatura y el cine. Y no hay mejor sitio para ello que hacerlo en su castillo ... aunque en realidad no sea suyo ni lo haya sido nunca. Una imagen típica de los Cárpatos Aquí es importante subrayar lo de realidad porque nos referimos al conde Drácula, el de la capa y los colmillos, no a Vlad Tepes , el voivoda valaco en quien se inspiró el escritor irlandés Bram Stoker para su célebre novela. Porque el Empalador , a lo largo de su azarosa y guerrera vida, estuvo dando tumbos de un lado a otro y residió en montones de castillos pero jamás -que se sepa- estuvo en el de Bran , más allá quizá de pasar una noche preso de camino a otro sitio. Eso sí, no hay edificio en todo el país que resulte un icono mejor asociado a D...