La sierpe en Sevilla es una maravilla
Con la proverbial puntería que me caracteriza se me ocurrió visitar Sevilla en febrero de 2009, justo cuando los mapas de tiempo de todos los telediarios colocaban una enorme B de borrasca e isobaras de bajas presiones sobre Andalucía. Así que tengo el dudoso honor de haber conocido la ciudad hispalense sin siquiera ver atisbar el sol entre las nubes. Por culpa de ello una noche tuve que recorrer la famosa calle Sierpes , habitualmente concurridísima, casi a solas, oyendo sólo el eco de mis pasos y, si acaso, las gotas cayendo sobre el pavimento. Pero vino bien -decididamente, la lluvia en Sevilla es una maravilla- para crear el necesario ambiente siniestro porque entonces recordé la leyenda sobre el origen del nombre de esa vía. Hay que remontarse al siglo XV, durante los tiempos de la Reconquista. La ciudad estaba atemorizada por las misteriosas desapariciones de niños de los que nunca volvía a saberse. Corrían los consabidos rumores contra los judíos (era creencia común qu...