El mariscal Soult y su particular amor por Sevilla

Cualquiera que haga una visita turística por Sevilla se encontrará, con sorpresa, que uno de los personajes históricos más estrechamente vinculados a la ciudad era francés.

Nicolás Jean de Dieu Soult fue uno de los más afamados y eficaces mariscales de Napoleón. No pudo participar en las victorias de Marengo y Friedland pero sí en Jena y, sobre todo, Austerlitz (1805), donde fue responsable del triunfo y el propio Emperador (que al comienzo se limitó a decirle "Haga lo de siempre") le premió con el título de duque de Dalmacia (aunque a él le hubiera hecho más ilusión llevar el nombre de la batalla pero Napoleón no quería compartir la gloria con nadie).

Soult era un tipo contradictorio, algo que dejó claro ya en su juventud cuando estuvo a punto de abandonar el ejército para dedicarse a su otra afición, ser panadero. Brusco pero frío, soberbio pero educado; buen administrador, gran estratega... y mediocre táctico, a decir de su gran adversario en España, Wellington: "Es quien mejor sabe colocar a sus soldados en el campo de batalla pero quien peor los maneja después".

Llegó a España junto a Napoleón para hacer frente a la sublevación popular y, sobre todo, para perseguir a los británicos en su huida hacia La Coruña. Se le escaparon en el último momento aunque perdieron a su general, sir John Moore, a quien el mariscal francés levantó un monumento como muestra de respeto. De esa campaña por Galicia queda para el recuerdo el enfrentamiento personal con otro mariscal, Ney, con quien llegó a discutir a sablazo limpio delante de sus propios soldados; quizá por eso los gallegos aún llaman Sul y Ney a sus perros.

Soult siempre tuvo ciertas aspiraciones políticas que le llevaron a la ilusa idea de que el Emperador le nombraría rey de Portugal o Andalucía, región ésta donde mandaba de hecho. Pero los tronos europeos estaban reservados para la familia Bonaparte, acaso porque Napoleón no estaba dispuesto a caer de nuevo en el error de Suecia, donde coronó al mariscal Bernadotte (marido de su cuñada Desiree) que luego le traicionó pasándose al enemigo. El propio Murat, que estaba casado con su hermana Carolina, vio escapársele la corona de España en beneficio de José, el célebre Pepe Botella.

Algunos autores creen que ese gusto por la política perjudicó la carrera de Soult pero fue más bien al revés: nadie como él supo adaptarse a los diferentes regímenes que hubo en Francia haciendo un auténtico alarde de supervivencia y chaqueteo. Monárquico con la Restauración, bonapartista en el Imperio de los Cien Días, de nuevo monárquico, luego republicano de toda la vida... Gracias a ello fue ministro de Guerra dos veces y no perdió ni su título ni la vida, como sí les pasó a Murat y Ney, por ejemplo, otros dos expertos tránsfugas. Murió en 1857 y sólo le sobrevivió otro mariscal de los viejos tiempos: Marmont.

Éste es el personaje a grandes rasgos. En el próximo post veremos en qué consitió ese intenso amor de Soult por Sevilla. Al menos por una parte de ella.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Jajajaja!!! Buenísimo este artículo. Me ha ayudado mucho. Estaba copiando apuntes sobre el Hospital de la Caridad de Sevilla, donde salía el "rapiñoso" mariscal y su expolio sobre las obras de arte en Sevilla, y gracias a San Google me ha salido esta bellísima historia, con la que me he partido de risa.

Yo, que detesto estudiar historia, y sin embargo me he metido a mis añitos a estudiar Historia del arte, que por desgracia está ligada a la otra historia, a la de casquería, higadillos, batallitas y megalomanías varias, creo que me gustaría mucho más si la diera alguien como tú, con ese humor tan salado que deja a todos estos beligerantes testosterónicos en lo que son.

Bueno, ahora no tengo tiempo, pero si por casualidad leyeras esto y de aquí a mañana te vieras capaz de resumir en un post pequeño los 1000 años de la Edad Media, que el viernes tengo un examen, agradecidísim@ de la muerte.

Saludos.
El tío-abuelo Penradock ha dicho que…
¡Ops! Creo que ya se te pasó la fecha del examen. Perdón.
Nora ha dicho que…
Hola
Hace rato que vengo buscando la historia de ese famoso duelo a sablazos entre los dos mariscales napoleónicos. ¿Se sabe quién lo empezó y quién lo ganó?
saludos,
Nora
El tío-abuelo Penradock ha dicho que…
Hola, Nora.
Por lo que sé, no fue un duelo formal, es decir, pactado y con padrinos, sino un calentón entre los dos en plena discusión sobre el plan a seguir. Por tanto, es imposible saber quién fue el primero en tirar de sable.
Respecto a quién lo ganó, ninguno porque no llegó la sangre al río. Sus oficiales les separaron y ellos mismos se calmaron para no dar un espectáculo delante de la tropa. Un saludo.

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