El Costurero de la Reina

Al igual que Toledo o Madrid, Sevilla es una ciudad envuelta en leyendas. Las hay mitológicas, costumbristas y terroríficas pero también románticas, y de estas últimas destacan las que tienen como protagonistas a una hija ilustre como María de las Mercedes de Orleans y Borbón, hija del duque de Montpensier y Luisa Fernanda, cuñado y hermana de la reina Isabel II respectivamente.

María de las Mercedes se hizo famosa por el novio que se echó, su primo Alfonso, que precisamente era hijo de Isabel, viviendo ambos fuera de España después de que en 1868 la Gloriosa Revolución los echara del país. La cosa estaba bastante enredada porque el padre de ella había sido uno de los principales conspiradores contra su cuñada, financiando a los revolucionarios sin ocultar sus ganas de suplantarla en el trono. No lo consiguió por su impopularidad acentuada tras matar a su primo, Enrique de Asís, en un inoportuno duelo cuando éste le afeó en la prensa su conducta anterior llamándole, genialmente, todo hay que decirlo, "hinchado pastelero francés".

La muerte de Enrique, que levantó mucha indignación porque el pobre no se había tomado en serio el enfrentamiento pensando que todo se solucionaría con el paripé habitual, dejó a Montpensier sin posibilidades y Prim tuvo que ponerse a buscar por toda Europa un rey que quisiera aceptar el regalo envenenado de reinar en España. El caso es que las relaciones entre ambas partes de la familia real quedaron más bien tirantes. Y en esto van sus dos vástagos y se enamoran, como en una versión cañí de Romeo y Julieta. Era el año 1872.

Cánovas del Castillo, el timonel de la Restauración, consiguió que Isabel II renunciara a sus derechos en favor de su hijo y sólo era cuestión de esperar a que la dinastía volviera a ceñir la corona, tras hacerle imposible la vida al pobre Amadeo de Saboya, superar el caos de la I República y obviar al interino general Serrano, nombrado regente provisional. Eso ocurriría dos años más tarde y Alfonso se convirtió en Alfonso XII.

Por entonces María de las Mercedes sólo tenía catorce años, así que también en ese terreno se imponía una espera que el joven monarca entretenía coleccionando amantes en sus correrías nocturnas, siguiendo la tradición familiar. Y mientras, visitaba a su novia en Sevilla. Ella vivía en el Palacio de San Telmo, que hoy es la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Por entonces formaba parte de él lo que actualmente es el Parque de María Luisa, donde había un pequeño pabellón neomudéjar, de ladrillo a dos colores y almenas asemejando un castillo en miniatura, destinado a albergar el cuerpo de guardia cuando la familia real visitaba la ciudad, dado que la exreina solía hospedarse en San Telmo con su hermana  (hasta que se fue por un choque con su cuñado y nunca más regresó).

En cambio, Alfonso XII lo hacía en los Reales Alcázares pero cuando se lo permitían sus obligaciones cogía el caballo y se escapaba hasta ese pabellón, donde se citaba con su novia lejos de las miradas de sus progenitores. Como es sabido, desafiaron todas las opiniones discrepantes y se casaron en enero de 1878, para regocijo popular. Pero ella estaba enferma de tifus por culpa de filtraciones de aguas residuales en las tuberías de San Telmo y los médicos le recetaron dejar la corte en favor del clima sevillano. Allá se fue y la leyenda dice que se pasaba el día cosiendo en aquel pabellón y añorando a su marido.

María de las Mercedes moriría en junio de ese mismo año en medio de la desolación general. El pabellón es lo que hoy se llama Costurero de la Reina y sirve de Oficina de Turismo local, en la esquina entre el Paseo de las Delicias y la Avenida de María Luisa. Y la leyenda es eso, una leyenda, porque en realidad  no sería construido por Juan Talavera de la Vega hasta 1893. Con lo romántica que era la historia; ya saben: "¿Dónde vas Alfonso XII?"

Foto: Marta B.L

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