La Colegiata de Santa María, en Sasamón


Una de las cosas que tiene moverse por España es que cuando nos planteamos hacer una visita turística medieval muy probablemente nos encontraremos debajo toda una sucesión de estratos históricos anteriores que unas veces evidencian el pasado romano y otras se remontan aún más atrás. Si hablamos de la provincia de Burgos nos perderíamos en la noche de los tiempos con Miguelón y su familia heidelbergensis, pero hoy no vamos a ir tan atrás y, aunque el objeto de atención del artículo es la colegiata de Santa María, que corresponde a la Baja Edad Media, empezaremos un poco antes, entre los años 29 y 19 a.C.

El pasado romano, siempre presente
Cuentan las crónicas que Augusto tuvo que desplazarse a la Hispania Citerior para ocuparse de la guerra contra aquellos cántabros y astures irreductibles (éstos de verdad, no como los de la aldea gala) que se empeñaban en no dejarse civilizar ni adaptarse a ese eufemismo de dominación que se denominaba Pax Romana. El emperador asentó sus reales en Segisamo, la capital del territorio turmogo, pueblo céltico del que se sabe muy poco, que habitaba la zona que hoy corresponde aproximadamente a la provincia de Burgos y que había sido sometido primero por Pompeyo y más tarde, tras un intento de rebelión junto a los vacceos, por Nepote. La Legio IV Macedonica instalada en aquel lugar bajo el mando directo de Agripa, sobreponieńdose al pomposo nombre oficial de la localidad, Segisama Iulia, lo acortó en Segisamonem, de donde deriva el actual Sasamón.

Hoy es una pequeña y tranquila villa de poco más de un millar de habitantes situada a treinta kilómetros de la capital provincial y cuyo modesto tamaño no concuerda con la batería de monumentos que concentra, que la han hecho ganarse la categoría de Bien de Interés Cultural. De entre todos ellos despunta por insólitos méritos propios la Colegiata de Santa María la Real, que si se descuida ocupa la mayor parte del terreno municipal; baste decir que se trata del mayor templo de toda la provincia, sólo por detrás de la majestuosa catedral burgalesa y de la iglesia de la Asunción que hay en el pueblo Melgar de Fernamental. Un colosal edificio gótico que a mediados del siglo XIII se empezó a construir sobre otro anterior románico que había erigido Alfonso VII, pese a que este monarca le había retirado la categoría de sede episcopal para traspasársela a la ciudad de Burgos.



Así, a pesar de ello, o quizá para compensar, Sasamón fue designada para acoger aquella maravilla grandiosa y exuberante que parecía y parece completamente fuera de lugar. Es lo que percibe el visitante que, tras serpentear con el coche por las callejuelas empedradas de la villa, circulando entre macizas casas de piedra, llega a la Plaza del Ayuntamiento y contempla la imponente silueta de la colegiata recortándose contra el cielo, abrumando desde su inmensidad al resto de la sobria arquitectura segisamonense.


Aún conserva algunas características románicas de su predecesora, como la portada occidental y la nave de la epístola. Sin embargo, el resto es claramente gótico: crucero, cinco capillas poligonales en la cabecera, arcos ojivales, arbotantes, pináculos, un claustro realizado por el prestigioso Juan de Colonia... Como solía ocurrir, los trabajos se prolongaron en el tiempo y no concluyeron hasta el siglo XVII, de manera que el exterior pero, sobre todo, los elementos decorativos interiores, son un muestrario de diferentes estilos sucesivos: un sepulcro gótico aquí, un retablo plateresco allá, un tapiz barroco acullá; una imagen renacentista se suma a mobiliario neoclásico y así todo.

La planta sigue el modelo de abadía cisterciense: cruz latina con tres naves de cinco tramos cubiertas por bóveda de crucería y atravesadas por un crucero muy alargado que está formado por otras dos naves que, atención a la rareza, son iguales en altura. Adosada a uno de sus brazos está el campanario pero lo realmente llamativo es su puerta,  muy especial porque se la considera una réplica de la del Sarmental de la catedral burgalesa: salvo el parteluz, que en Burgos tiene un obispo y aqui una Virgen con niño, ambas se componen de tres arquivoltas con, sucesivamente, ángeles músicos y Veinticuatro Ancianos del Apocalipsis tocando sus instrumentos; en el tímpano, el Cristo en majestad rodeado por los evangelistas; y en el dintel se representa un apostolado.

La Portada del Sarmental, réplica de la burgalesa
Esquema explicativo

La otra gran portada es la de San Miguel, que tiene un arco apuntado con arquivoltas enmarcado en otro conopial y rematado con tallas de ángeles. Encima hay un alfiz con esculturas y en el parteluz se ve el escudo de los Reyes Católicos. El conjunto se encaja entre pináculos.

Portada de San Miguel

Debería describir asimismo la bóveda estrellada de la sacristía, la portada interior plateresca de su entrada o la elegante cajonería dieciochesca. También las dos pilas bautismales, una románica y otra renacentista. O el bello púlpito gótico labrado en piedra. O el claustro del siglo XV, restaurado hace poco y que tmbién guarda semejanzas con el catedralicio burgalés. Debería, digo, pero no lo voy a hacer porque las dos veces que pasé por Sasamón lo hice al decaer ya la tarde, fuera de hora de visita (y eso que abren mañana y tarde todo el año), y no pude entrar.


Otro esquema explicativo, en este caso del claustro

Me tuve que conformar con dejar el coche en la plaza, amplia y tranquila, especialmente a esas horas en que el sol empezaba a retirarse y los tenues rayos que parecían resistirse no podían evitar el intenso frío invernal que me impidió dejar el pueblo sin antes recuperar la temperatura mediante un caldo vivificador; que, en Burgos, cuando tira, tira. Antes, pasé el arco con Virgen gótica que da acceso al recinto y me tire tres cuartos de hora contemplando el exterior de la colegiata: sus formas, sus piedras teñidas de verdín, los relieves carcomidos por la erosión, las huellas manifiestas del incendio que provocó el desmoronamiento de las bóvedas y obligó a cambiar la disposición del edificio, colocando el altar mayor en el crucero. Gajes de la Guerra de la Independencia Española.



Fotos: JAF

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