Conducir en Perú


Acabo de regresar de Perú. Vivo. Intacto. Íntegro, a pesar de haber probado la experiencia de conducir un automóvil por el país. Una experiencia única y definitiva que, para afrontarla, requiere de ciertas condiciones que convierten al conductor en una especie de híbrido de personajes de las películas de Schwarzenegger, Stallone, Willis, Seagal y Norris; a saber, fuerza, temple, reflejos, ojos en la nuca, sangre fría, paciencia, osadía, valor, implacabilidad...

Con todo esto, sólo falta hacer testamento y lanzarse al vacío, zambullirse en la piscina de plasma que enunciaba Brandlemosca, para manejar el carro, como dicen allí, y esperar sobrevivir. Porque aunque se supone que las normas de tráfico son similares en todo el mundo, cada país parece hacer su peculiar adaptación idiosincrática y la de Perú es sencillamente temible; pensaba que nada podría igualar lo que ví en Egipto pero Perú no se queda atrás ni mucho menos.

Los semáforos no están donde debes detenerte sino al otro lado de la calle, algo ideal para no verlos, saltártelos y acabar en un cruce embestido por los cuatro puntos cardinales. Los carriles no sirven para una sola fila sino para dos e incluso tres si los vehículos se aprietan un poco, cosa que hacen sin tapujos quedando las carrocerías a pocos milímetros. Los intermitentes únicamente son usados por los camioneros más amables para darte paso, aunque ponen el contrario del que deberían; hay que saber interpretarlo.

En su lugar se usa el claxon, pese a que por todas partes hay señales que piden restringir su uso (por cierto, de las pocas señales que se pueden encontrar). Un toque de bocina es polivalente y sirve para avisar de cualquier maniobra, sea un adelantamiento sea una incorporación sea una parada, pudiendo traducirse aproximadamente como "Allá voy, déjame pasar". 

Y funciona, oiga. Al menos para los locales, porque los foráneos no nos atrevemos a meter el morro del coche con la desfachatez nativa y lo que hacemos, paradójicamente, es entorpecer la circulación.


Indispensable para visitantes es el uso del GPS, aunque también hay que saber interpretarlo, comprenderlo e incluso consolarlo: a menudo te desvía por rutas urbanas alternativas decongestionadas de tráfico pero donde no sería raro toparse con algún pueblo inca olvidado que mantiene su estilo de vida prehispánico; además, en sitios como Cuzco, que se extiende por las laderas andinas, hay que tener doble cuidado porque a veces te indica tirar por una calle donde en vez de calzada hay una escalinata.

En cuanto a las gasolineras, los propios peruanos te recomiendan repostar sólo en grifos -así los llaman- de renombre como Repsol o Primax, so riesgo de que te llenen el depósito con combustible rebajado con agua. No es difícil encontrarlos porque, curiosamente, las estaciones suelen construirse todas juntas, una tras otra; luego puedes pasar kilómetros y kilómetros de viaje sin ver una.

Y tampoco hay que olvidar los obstáculos. ¿Qué mérito tiene conducir por una carretera limpia y despejada? Ninguno, obviamente, así que la red nacional está plagada de animales vagabundos (miles y miles de perros pero también gatos, venados, llamas y otra variada fauna), niños jugando en las cunetas que súbitamente se meten al paso de tu coche y piedras que a menudo suelen rodar por las montañas pero que otras veces colocan algunos graciosos. El Estado también colabora colocando abruptos badenes cada pocos metros, con la buena voluntad de reducir la velocidad, eso sí, pero causando un bonus de dificultad al resultar prácticamente invisibles por la noche.


En fin, para que se hagan una idea, en apenas dieciséis días de estancia (de los que hay que quitar varios de viajes en avión y tren más las estancias peatonales en ciudades), tuve tiempo de:
  • Ser embestido por un camión al disponerme a repostar. El coche (de alquiler) quedó destrozado, el agente del seguro tardó casi tres horas en aparecer y luego no se puso de acuerdo con la otra parte, con lo cual hubo que presentar denuncia y luego esperar un coche sustituto. Tiempo total perdido: más de seis horas.
  • Quedarme sin batería después de que la alarma del nuevo coche se disparara toda la noche, algo muy habitual en los automóviles de Perú (ésa es la genuina banda sonora peruana; olvídense de El cóndor pasa). Tras preguntar infructuosamente a medio centenar de personas si tenían pinzas, un taxista genial lo solucionó sustituyendo mi batería por la suya para arrancar y luego, con el coche en marcha, volver a poner la mía.
  • Asistir en primera línea al atropello de un venado por parte de la furgoneta que me precedía. El animal quedó malherido pero vivo, convulsionándose, y tuvieron que rematarlo aplastándole la cabeza con una piedra.
  • Atropellar a un perro con nocturnidad pero sin alevosía. Aún oigo el eco del quejido que emitió pero lo sorprendente es que sólo fuera uno.
  • Pinchar por culpa de una de las piedras antes mencionada. Para ser exactos no fue un simple pinchazo: el neumático quedó deshecho, como si lo hubiera atacado un tiburón blanco con ganas de probar nuevas delicias gastronómicas. Vean la foto de arriba y se preguntarán si era una piedra o una mina.
Repito, todo esto en pocos días. Imagino que los conductores locales tendrán un currículum de incidencias como las cruces de derribos del avión del Barón Rojo.

Comentarios

MB ha dicho que…
Qué ridículo blog en realidad. Si todo eso te ocurrió en 16 días entonces no cabe duda que definitivamente NO ERES un buen conductor. Yo manejo en Lima (y he manejado en muchas ciudades del mundo, Cairo incluída) y JAMÁS he tenido un accidente o matado a un pobre animal. Definitivamente el que vengas a mi país con tu poca astucia detrás de un volante solo para construír una página donde culpes al resto menos a tus inhabilidades como conductor dice mucho. La próxima vez tómate un taxi.
El tío-abuelo Penradock ha dicho que…
Ya que lo dices, unas aclaraciones:
1-Éramos dos conductores turnándonos.
2-El accidente de la gasolinera fue culpa del camionero peruano, como él mismo reconoció.
3-Si conduces en Lima hay menos ocasiones de matar algún animal pero los casos referidos fueron en carretera, el Valle Sagrado.
4-En esos 2 momentos precisamente íbamos en un taxi.
5-Tengo 27 años de licencia y jamás había sufrido un accidente ni me han puesto una multa.
Anónimo ha dicho que…
Decir que es un mal conductor el pobre hombre que le pasa de todo por Lima y el resto del Perú, es tener mucho morro!

Mi medico me decia cuando yo vivia en Lima: "si usted conduce por aqui, conducira en cualquier parte."
Y tenia toda la razón del mundo.

Este hombre en su entrada de blog no ha dicho ninguna mentira, Lima es caotica, no ponen las señales donde tocan, las combis, micros, mototaxis, taxis y cualquier cosa q le pongan un motor causan estragos en el trafico, en las paradas, en las carreteras y hasta en las vias rapidas donde se supone que no pueden conducir.

Aun con todo lo angustioso de el trafico de Perú, extraño muchiiiiisimo manejar mi auto por alla :(

OOOOOIIIIIE CTM!!!! PIIIIIIIIIIIIIIII (CLAXON)
El tío-abuelo Penradock ha dicho que…
Desde luego, conducir un coche en Lima es difícil, sobre todo para un extranjero. Pero he conocido ciudades peores, como El Cairo.
Los incidentes vividos fueron en otros sitios: Valle Sagrado, Arequipa, Puno, Trujillo... Repartidos por todo el país, vamos. Lo cual no empaña en absoluto la experiencia de visitarlo.
marta ha dicho que…
Hola, yo quiero hacer ruta de 10 dias conduciendo de lima a ollantaytambo y cuzco. Las carreteras estan bien. Despues de tu experiencia que me aconsejas?
El tío-abuelo Penradock ha dicho que…
Hola Marta.
Ese tramo no lo hice. Yo fui desde Lima, pasando por Nazca, Arequipa, Puno y Cuzco; es decir, por el otro lado. El regreso a Lima decidí no hacerlo en coche porque se tardaba mucho (unas 24 horas) y ya no me quedaban días de vacaciones. Creo que es una carretera de montaña llena de curvas y camiones. En cuanto al estado del asfalto, supongo que no diferirá mucho de otras zonas similares, aunque depende de la época, si hay lluvia, etc.
Liana ha dicho que…
Como me he reído.
Anónimo ha dicho que…
Muchas gracias por la información, compañero. Yo pensaba alquilarme un coche para conducir por allí si voy, pero me lo he pensado mejor para ahorrarme problemas, después de haber leido el hilo y los comentarios al respecto.

Saludos cordiales,


Anónimo ha dicho que…
Soy de Nicaragua y tambien maneje en Lima.. Recuerdo que venia una vez con tres amigos que viven alla, venia manejando yo porque ninguno tenia "brevete" como le llaman ellos a las licencias de conducir.. Les hice una pregunta acerca de que si podia doblar o estacionarme en cierto lugar y los tres me dieron respuestas diferentes! jajaja! Y cuando pregunte: Oigan, cual es mi carril? Me respondieron: Cualquiera! Y luego, quien tiene la preferencia? Respuesta: El mas valiente! Fue un caso! JAJAJA! Ah! pero la comida me encanto! Se que es otro tema pero la comida peruana es una de las mejores del mundo.
Saludes desde Managua, Nic.
El tío-abuelo Penradock ha dicho que…
Ya veo que no fui el único que vivió una experiencia especial al volante en Perú. Como dato curioso, añado que acabo de ver en Internet una iniciativa de Change.org (una plataforma on line de peticiones) para solicitar que se ponga orden en el tráfico rodado de Lima.
Orlando Elvir ha dicho que…
Hola! Yo tengo viaje planificado con mi familia para ir a Lima y Cuzco. Solamente vamos por 10 días incluyendo el de llegada y partida. He considerado rentar un auto para conocer más en carretera. Yo he estado en Lima antes y definitivamente que la manera como se maneja en la capital me pareció una locura. Yo soy de Honduras y acá se maneja muy similar. Que tia me aconsejas tomar? Puedo conducir con una licencia hondureña? Agradeceré mucho cualquiera sugerencia o comentario. Saludos desde Honduras!
El tío-abuelo Penradock ha dicho que…
Hola Orlando. Salvo que haya algún acuerdo especial que lo autorice entre Perú y Honduras, supongo que es necesario que saques la licencia internacional. Yo fue la que usé, aunque en mi caso viajaba desde España. Pero creo que es la mejor forma de evitar malentendidos o problemas.
Claudia E ha dicho que…
Qué triste que te acuerdes del quejido del perro que atropellaste, pero no cuentes si lo auxiliaste o no (al parecer no). Particularmente si me encontrara en esa situación, JAMÁS pasaría de largo!!! Es una vida por Dios!

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