Caminando entre dinosaurios


En La Rioja hay un pequeño pueblo que vive de la ganadería. Pero no con reses cualquiera. En Enciso, que tal es el nombre de esa localidad, pastorean dinosaurios.

Enciso es uno de los yacimientos de icnitas (huellas fósiles) más importantes del mundo y se lo han montado todo perfectamente para atraer un turismo familiar y sosegado muy diferente al masificado de sol y playa mediterráneo. Una visita al pequeño Museo Paleontológico es el entremés adecuado para documentarse de cara a la visita posterior in situ de los yacimientos.

A la salida del pueblo, cruzando un arroyo y caminando unos minutos llegamos a lo que antaño era una zona de marismas, en cuyo lodo quedaron impresas las huellas de varios animales. La escena, que debe contemplarse desde una pasarela para no estropearla, recrea a tamaño natural el ataque de un ceratosaurio carnívoro a un dinosaurio herbívoro que intenta huir aterrado.

Una curiosa e inesperada paradoja. Compárese la feroz escena de caza de los dinosaurios con la de las jirafas de la camiseta. La vida se abre camino, que diría el profesor Ian Malcolm, un personaje que además viene que ni pintado en este contexto.



Las reproducciones de los animales son lo más espectacular de una visita en la que pueden seguirse por la carretera varios rastros más de huellas auténticas,, todas ellas muy bien indicadas con carteles. En otros tiempos se pensaba ingenuamente que habían sido originadas por el caballo del apóstol Santiago que, por lo visto, además de blanco era prehistórico.

Y para terminar la jornada con diversión se puede volver a la plaza del pueblo, donde los visitantes se congregan para contemplar cómo el reloj municipal da la hora en punto... no con campanadas sino con el amenazador rugido de un tiranosaurio en miniatura que sale por una puertecilla y desaparece por otra.

Enciso-Hollywood.





Fotos:
Braquiosaurio de Logroño, por Marta B. L, 2005
Caza, por Jorge A. F, 2005
El tiranosaurio de Enciso, por Marta B. L, 2005

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