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El Palacio de Viana cordobés y sus doce patios

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  En el artículo anterior expliqué que la Ruta de los Patios es uno de los principales atractivos turísticos de Córdoba . Una tradición, existente al menos desde 1921, que consiste en la apertura al público de una serie de patios domésticos de antiguas viviendas, debidamente realzados con decoración tradicional y el colorido que aportan muchos, muchos, tiestos con flores engarzados en sus paredes. También contaba que hoy en día eso se ha hecho extensivo a patios de otros edificios, institucionales, civiles y religiosos: restaurantes, museos, conventos, hoteles y, por supuesto palacios.    La austera fachada, obra del arquitecto renacentista Juan de Ochoa en el siglo XVI   A estos últimos corresponde el de Viana, declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional y que dado su tamaño reúne en su superficie hasta una docena -la mayor concentración de la ciudad- bastante diversa: tiene patios grandes y pequeños, con fuentes y árboles, adornados con estatuas y estanques......

Paseo por los patios de Córdoba

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  A veces, la magia brota de lo cotidiano. ¿Hay algo más doméstico e insulso, a priori , que el patio de una casa? Pues los patios tradicionales se han convertido, habilidosísima e imaginativa intervención mediante, en uno de los principales atractivos turísticos de Córdoba . Sin necesidad de desmesuradas inversiones millonarias y con un esfuerzo publicitario sosegado pero continuo, que los ha llevado a ganarse la consideración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La mayoría son modestos rincones de antiguos hogares con elementos típicos -tiestos, regaderas, aperos de labranza, pozos, máquinas de coser, etc-, sometidos a una intervención decorativa para concederles una segunda vida.    Ir de uno a otro pasando a verlos constituye una de las rutas más interesantes que jalonan la ciudad. Cada año, entre febrero y junio desde 1921, se abren al público en torno a una docena de ellos que además, a principios de mayo, participan en un concurso para ver cuál e...

Las cacas de Tudela

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  Las hay grandes, pequeñas y medianas, con sus correspondientes tamaños intermedios; color avellana unas y con un toque amarillento otras, dentro de la preceptiva gama marronácea; rutilantemente frescas -aún humeante alguna- o resecas por el paso del tiempo; de forma oblonga, salchichera y de clásico pino, en amplia gama a elegir; dispersas éstas, agrupadas aquéllas, medio escondidas unas, rutilamentemente expuestas otras; animales en su mayoría, pero también alguna reconocible y repulsivamente humana...   La Plaza de los Fueros, del siglo XVII, se usó para espectáculos taurinos hasta 1841. Al fondo se aprecian el quiosco de 1921 y la Casa del Reloj Plano turístico de Tudela con sus principales atractivos   Tudela es la segunda localidad de Navarra en población, pero, a falta de conocer muchas de ellas, me atrevería a decir que es la primera en cacas callejeras per capita . Un auténtico campo de repugnantes minas que hay que ir esquivando al pasear, so pena de que ...

La Campa Torres, viajando al pasado astur y romano de Gijón

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Dejando atrás los rigones invernales, en España mayo suele ser un mes tirando a templado, en el que la primavera empieza a ceder el paso al verano amablemente. Pero en el norte -aunque cada vez menos- lo hace a regañadientes y es probable que todavía sea necesario ir abrigado, si el día se presenta gris o se está en determinadas zonas. La costa, por ejemplo, donde no resulta raro que sople un viento frío y húmedo, sobre todo si uno pasea por el borde del mar, y se asoma a  acantilados desprotegidos. Es lo que me pasó cuando decidí hacer una visita a la Campa Torres ; pese a que ni llovía ni el cielo estaba especialmente plomizo, el pertinaz Eolo empujaba las nubes empeñado en que me embutiera hasta el cuello so pena de regalarme una faringitis. El cabo Torres es un pequeño saliente que se adentra tímidamente en las bravías aguas del Cantábrico, sobre cuyo nivel se eleva un centenar de metros cortados a pico en la roca. Un sitio pelado, desnudo de vegetación salvo por la alfombra de...

El palacio de Cnossos, la casa de Asterión

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    «Y la reina dio a luz a un hijo que se llamó Asterión» , puede leerse en en el libro III de  Biblioteca , una obra datada entre los siglos I y II d.C., erróneamente atribuida a Apolodoro de Atenas (se opta hoy por esa fórmula habitual de añadirle un  « pseudo »  delante del nombre), en la que se intentan conciliar las diversas versiones de los mitos griegos que dieron Homero, Hesíodo, Eurípides, Sófocles, Esquilo, etc. La mayor parte de los manuscritos que han sobrevivido de ese texto terminan con el mismo episodio: las hazañas de Teseo, por lo que muchos lectores ya habrán entendido por qué he empezado este artículo con esa cita, emulando a Borges. En el anterior artículo explicaba cómo los hados se conjuraron para impedirme contemplar uno de los rincones de Creta que más anhelaba, la cueva de Zeus . Hoy voy a hablar de otro que entra también en esa categoría, pero que me aseguré de visitar sí o sí porque perderme dos ya era mucho. Y éste en concreto es dem...