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Cita en Venecia con Bartolomeo Colleoni (y II)

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En el artículo anterior repasamos someramente la dimensión histórica de Bartolomeo Colleoni , uno de los más célebres condottieros italianos, y vimos que había pasado buena parte de su vida al servicio de Venecia . Dado que otra ciudad, Padua, había dedicado una preciosa estatua ecuestre a un colega y mentor suyo, el famoso Gattamelata , inmortalizado en bronce por Donatello, los venecianos también quisieron homenajear a Colleoni, que había legado a la ciudad parte de su patrimonio al fallecer a cambio de que le erigieran una estatua, y se eligió a Verrocchio para ello. Andrea di Michele di Francesco de Cioni, alias Verrocchio , fue uno de los maestros indiscutibles del arte del Quattrocento . Era florentino, hijo de un fabricante de azulejos reconvertido en recaudador de impuestos, pero él siguió el camino del arte desde muy joven, empezando como aprendiz de orfebre y, más tarde, ingresando en el taller de Fra Filippo Lippi ; incluso hay quien dice que estuvo también en el...

Cita en Venecia con Bartolomeo Colleoni (I)

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Cuando se visita Venecia hay una serie de atractivos turísticos que casi monopolizan el interés de la mayoría de los viajeros y los hace reunirse en masa en la Plaza de San Marcos , haciendo que ese sitio parezca un avispero, masificado como si hubieran abierto una ventana al otro lado de la Tierra y se vislumbrara una avenida de Pekín. Pero es que desde allí -desde San Marcos, quiero decir, no desde China- pueden ver la basílica homónima y el Palacio Ducal ; andando un  poco, el Puente de Rialto y, en dirección contraria, previo paso del Gran Canal, la iglesia de Santa María della Salute . Los hay que completan el plan dando un paseo en góndola y contemplan así algunos palacetes, pero no mucho más a pesar de la larga lista de rincones destacados. La Plaza de San Marcos (Imagen: JAF) Por eso me sorprendió un tanto descubrirme casi solo -ojo, que el concepto de casi aplicable al entorno veneciano no coincide con el habitual- rindiendo mi particular homenaje a don Ba...

La Venecia de Casanova

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Giacomo Girolamo Casanova tuvo una vida bastante larga para lo que era habitual en el siglo XVIII pero es que, encima, la aprovechó bien. De hecho casi diría que la exprimió hasta que no quedó gota y que probablemente falleció porque ya no le quedaba nada por hacer. En los setenta y ocho años transcurridos desde su nacimiento en Venecia en 1725 y su muerte en Dux (actual República Checa) en 1798, encontró tiempo para protagonizar ciento treinta y dos conquistas galantes -al menos ésa es la cifra que él mismo recuerda en sus memorias, Histoire de una vie -, pasar por prisión varias veces, practicar los oficios más variopintos imaginables y conocer casi toda Europa. En efecto, Casanova, hijo de actores, fue sacerdote (un affaire con una dama casada y mayor que él le descubrió el placer por la existencia mundana), escritor, médico de ocasión, mago aficionado, jugador empedernido, violinista, masón, poeta satírico, comerciante, informador de la Inquisición, bibliotecario y...