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Mostrando las entradas etiquetadas como Brasil

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (y VII)

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Después de inauditas aventuras y desventuras, el rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman toca a su fin. Se acerca el final, como decía Mel Brooks en La loca historia del mundo al ver aparecer en el horizonte una gigantesca palabra Fin acercándose progresivamente. Pero no crean, que aún hay material para este post. Para la vuelta decidí adelantar el vuelo entre Río de Janeiro y Sao Paulo con vistas a que no me pasara lo que a la ida. Qué listo soy, recuerdo que pensé; la experiencia es la mejor maestra. No sirvió de nada, por supuesto; algo tenía que pasar y fue una descomunal tormenta que retrasó todos los vuelos, de manera que el mío terminó fusionándose con el que había reservado antes. Eso hizo que el personal del aeropuerto de Sao Paulo se olvidara de él y no sacara en las pantallas por qué cinta debía salir el equipaje. Una vez más me tocó lidiar con ellos y ver cómo pasaban olímpicamente de mí. Luego resultó que sólo otro pasajero y yo teníamos que coger ma...

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (VI)

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Otro episodio del rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman. Aún convaleciente de su gastroenteritis en pleno Amazonas, debe enfrentarse con una fiera de la selva: un guacamayo . Ustedes pensarán que después de haber sufrido una catarata diarreica y haber estado a punto de pisar una de las serpientes más venenosas de la selva difícilmente podía exponerme a más peligros. Pero el Amazonas está lleno de fieras potencialmente peligrosas para el hombre y tuve la mala suerte de ir a toparme con una de las peores: un guacamayo . Sí, a primera vista estos pájaros primos hermanos de los papagayos parecen simpáticos y además son muy bonitos, con su plumaje de vistosos colores y tal. A lo peor es que yo fui a dar con el más cabrón de Sudamérica . Y en parte es culpa mía porque yo mismo le invité a entrar en mi habitación, en cierto sentido. No lo hizo por la ventana como un avechucho cualquiera sino por la puerta, en plan señor. La había dejado abierta para airear la estanci...

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (V)

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Toni Kuakman continúa narrándonos su azaroso viaje a Brasil . Después de pasar una odisea en los aeropuertos españoles y brasileños, y tras hacer un maratón por Río en busca de un cajero, tampoco en la mítica playa de Copacabana encontró solaz, así que decide irse al Amazonas . El viaje hasta Manaos salió bien, por una vez. La primera tarde también. Pero después de cenar cuando me dirigía a mi habitación, pasó lo inevitable: pérdida total de los esfínteres. En algún momento bajé la guardia bebiendo agua no embotellada, tomando fruta sin pelar o comiendo ensalada y, súbitamente, se abrió la espita de una catarata fecal , un tsunami gastroenterítico que en su pringosa turbulencia me arrastró a la habitación con el aspecto de haberme revolcado en un barrizal. Sin embargo, lo peor llegó avanzada la noche, cuando pensaba que todo había pasado y, en lugar de ello, me desperté chapoteando en una pestilente charca marrón que llegó incluso al colchón. Suerte que había dos c...

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (IV)

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Cuarto capítulo del rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman . Dejados atrás sus problemas con los vuelos y cambios de aeropuerto, y tras tener que pedir un préstamo a su amigo al no funcionarle ninguna tarjeta de crédito... Para resarcirme de la tensión acumulada decidí pasar un día de relax en la famosa playa de Copacabana sin hacer nada, tumbado al sol, bebiendo refrescos y sólo forzando la vista para solazarme con los espectaculares cuerpos de Río, de reconocida fama mundial. Pero no tuve en cuenta que era domingo y, claro, el lugar estaba abarrotado. Era como si todas las favelas se hubieran puesto de acuerdo para reunirse allí con sus familias numerosas, tan numerosas que parecían tribus enteras, así que encontrar un metro cuadrado de arena libre fue una de las proezas de las que me siento más orgulloso de mi paso por Brasil . Lo de forzar la vista sí que lo conseguí a la primera pero no por lo que esperaba. ¿Se habían escondido todas las garotas de las canc...

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (III)

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Tercera entrega del rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman , contado por él mismo: Recordarán que me había quedado tirado en el aeropuerto , toreado por la burocracia y perdido como un Joseph K. dolorosamente real. Entonces tuve una epifanía; pero no fue un ángel lo que se me apareció, no, ni tampoco una Virgen, sino la palabra supervisor , que en aquel momento prometía ser más eficaz. Y además el momento vino acompañado de una acalorada oleada de indignación que me inflamó los sesos (los mismos que ansiaban merendar los zombies de la metáfora del último captulo): se acabó la amabilidad para dar paso al tono borde, agresivo e incluso asesino si era necesario. Así que me puse las gafas de sol, subí las solapas de la cazadora e imitando la expresión dura de Terminator , que al fin y al cabo rima con supervisor, me acerqué al mostrador de TAM. - Quiero hablar con el supervisor - dije secamente procurando que el  tono de voz se pareciera al de Constantino Romero...

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (II)

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Continuando el relato iniciado en el último post , el inefable Toni Kuakman les cuenta la segunda parte de su rocambolesca peripecia para viajar de España a Brasil . Justo el día antes de marchar, se me ocurrió ojear el plan de viaje y ¡horror! me dí cuenta de que el billete de avión de Barcelona a Río de Janeiro incluía una escala en Sao Paulo con cambio de aeropuerto. Una vez más contra reloj, tuve que buscar en Internet información sobre cómo trasladarme de un complejo a otro. El tiempo que me daban para era a todas luces insuficiente, puesto que tenía que recoger la maleta, pasar por aduana, cruzar la ciudad y volver a facturar para embarcar hacia Río. Les informo de que Sao Paulo es una ciudad de unos 9 millones de habitantes y los aeropuertos están separados 27 kilómetros , dándose el caso de que el de llegada se halla en el centro urbano y aterrizaba en hora punta. ¿Podía ser peor? Podía, podía. A la hora de despegar de El Prat el avión ni siquiera esta...

El rocambolesco viaje a Brasil de Toni Kuakman (I)

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En un lugar de Asturias, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un viajero de los de maleta en astillero, cámara antigua, billetero flaco y pies no muy corredores... Por una vez y sin que sirva de precedente (o por primera e inaugurando una tradición, dependerá de sus aplausos), voy a contarles una historia viajera vivida por otra persona. Son las rocambolescas peripecias de Toni Kuakman , que hay que leer para creer: a veces las vacaciones pueden complicarse hasta convertirse en una pesadilla. Lo cual las vuelve perfectas para este blog, claro. Pónganle como fondo la banda sonora de Nino Rota para el 8 y 1/2 de Fellini, el Maná Maná de Barrio Sésamo o la sintonía de Benny Hill (si se lo imaginan todo a cámara rápida ya ni les cuento) y ustedes mismos aportarán las carcajadas, como me pasó a mí. Esta es la primera entrega, contada de su puño y letra: ¿Qué tiene de bueno que un amigo se vaya a trabajar a Río de Janeiro ? Que puedes ir a visitarle sin de...

La dura vida del turista

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Descubrir países exóticos y modos de vida diferentes está muy bien porque ves esos mundos que están en éste y lo haces por unos días sin mancharte, como decía un lector de este blog recientemente. Pero no siempre es tan simple. A veces caminas por el filo de la navaja porque tales lugares y costumbres, incluso los más idílicos, suelen tener un peligro común . No se trata de las fieras salvajes, ni las enfermedades tropicales, ni las infames redes viarias, ni los índices de delincuencia que causa la miseria. Eso son minucias comparadas con la verdadera amenaza que se cierne sobre el viajero cuando deambula por tierras allende los mares: los pelmazos . En Salvador de Bahía , en un país del que todavía no había hablado, Brasil, un vendedor ambulante se me pegó implacablemente, decidido a venderme como fuera algo de sus mercaderías y allá donde me dirigiera lo arrastraba detrás de mí como una rémora, como la sombra de Peter Pan ya cosida por Wendy, como las espaldas del Dúo Dinámico e...