Esos viajes imposibles
Uno se pasa la vida elucubrando cuál será el próximo destino , como respondiendo a esa pregunta habitual con que le asaetean por diestro y siniestro, como en un bucle: "Y el siguiente viaje ¿a dónde?" . Ayer, sin embargo, se me ocurrió que resulta mucho más divertido pensar en los que nunca haré con casi total seguridad. Aunque bien que lo siento, pues no por improbables son menos deseados. Por ejemplo, pese a los pasos de gigante que da la ciencia en ese sentido, sospecho que no llegaré a tiempo de ver un parque temático de la Prehistoria con mamuts vivos , creados por ingeniería genética gracias al ADN extraído de ejemplares congelados en Siberia. De hacer una excursión a una versión insular con dinosaurios ya ni hablo. Si acaso, lo más parecido, por misteriosa y salvaje, sería la selva del Congo y los sugestivos meandros del río, aunque el recuerdo de la experiencia de Marlow convirtiese el trayecto vacacional en un viaje al corazón de las tinieblas no acons...