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Mostrando las entradas etiquetadas como Ruanda

Un paseo por Ruhengeri (y II)

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Continuando el artículo anterior , Ruhengeri es la localidad que sirve de base para acceder al parque a ver a los grandes simios. De hecho, eso es lo que hacía  Dian Fossey :   allí adquiría los víveres que necesitaba para sus largas temporadas en las montaña. Alojarse en el  Muhabura , el mismo hotel en que pernoctaba ella, era un extra irrenunciable al que me apunté entusiasmado. Es un establecimiento algo mustio, decadente, que con su nombre pintado a mano en la fachada junto a un kistch mural de gorilas, parece salido de una  road movie  americana y sin duda debió conocer tiempos mejores. Pero eso precisamente lo hacía más encantador y además, hay que reconocerlo, ser cliente en el mismo establecimiento que ella tenía su punto.  De esos tiempos pasados queda todavía un encantador cenador de piedra rodeado por setos y semiatechado por una pérgola enramada y mohosa, donde desayuné la mañana en que hice el  trekking , contrastando con una...

Un paseo por Ruhengeri (I)

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"¿Cuántos actos de genocidio son necesarios para que se considere genocidio?" Es lo que preguntó un agudo periodista a Christine Shelley , portavoz del Departamento de Estado de EEUU, cuando ésta usó esa expresión para eludir la palabra mayor y luego, balbuceante, admitió que emplear "genocidio" implicaba una obligación actual de intervenir y por eso el gobierno recomendaba evitar. Era el año 1994 y se refería, claro, a Ruanda , que en ese momento pasaba el momento más paroxístico de su historia. Ruanda es el país de menor tamaño de África central y entonces también era el más pobre, estando ambas cosas relacionadas, ya que la extrema densidad de su población, mayoritariamente campesina, provocaba que cada familia debiera arreglárselas para subsistir con un pedazo minúsculo de tierra. Eso, sin contar el terrible embrollo socioeconómico de la división entre hutus y tutsis , dos etnias falsas, inventadas por los belgas para asegurar la estabilidad colonial....

Kivu

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Estaba en Ruanda , el país de las mil colinas, sobrenombre que no se le puso por casualidad. Un lugar precioso, donde a un visitante inadvertido ni se le pasaría por la cabeza el macabro -y no tan lejano- pasado de genocidio y odios que hay soterrado, aparentemente superado... aunque tratándose de África nunca se sabe. Pero aquel día había sustituido la historia por la naturaleza, levantándome a horas criminales para acceder al Parque Nacional de los Volcanes , en los montes Virunga, avanzar ladera arriba entre la frondosidad de la selva, atravesar un bosque de bambú, subir y bajar mil barrancos dando vueltas en busca de la familia del espalda plateada Agaysha, solazarme una cortísima hora en su compañía, emprender el camino de regreso, jugar un partidillo de fútbol con unos chicos nativos usando un tosco balón artesano hecho de trapo, realizar el último tramo en un cuatro por cuatro sobre la carretera más infernal que he tenido ocasión de probar y finalmente tragarme no sé c...

Gorilas en la niebla

Una de las noticias de estos días ha sido el nacimiento de un bebé gorila en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno el pasado 16 de abril. Su padre es un espalda plateada llamado Niky y la madre atiende al nombre de Moja. Dicen que ésta no suelta a su hijo, de manera que todavía no se ha podido comprobar el sexo de éste, por lo que la presentación oficial habrá de posponerse hasta que ella se restablezca completamente del parto y el pequeño empiece a mamar regularmente. En fin, yo he tenido la suerte de ver una familia de gorilas en vivo , sin cristales ni barrotes de por medio, en su hábitat natural. Fue en el Parque Nacional de los Volcanes de Ruanda , en el mismo lugar donde los estudió Diane Fossey durante décadas. De hecho, me alojé en el mismo hotel que solía usar ella cuando bajaba de las montañas Virunga a Ruhengeri, la ciudad más cercana, a por víveres. Se llama Muhabura y es un establecimiento de esos que llaman "africanos", bastante básico y ...

La más negra de todas las Áfricas

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Estos días las páginas de los periódicos y cabeceras de telediarios estuvieron ocupadas con la noticia de que acaba de nacer el habitante número siete mil millones de la Tierra. Y no, no fue en China sino en Filipinas. El caso es que el tema de la superpoblación me recuerda algo que leí el otro día sobre Uganda , que tiene la tasa de fecundidad más alta de África a pesar de que se van quedando sin sitio. Un problema peliagudo pues ese exceso va ligado a la insuficiencia de  de tierras; algo que, avisan algunos, puede hacer que se desate un nuevo genocidio como el de Ruanda , donde la propiedad de dichas tierras fue determinante para la tragedia de hace unos años. Pero, amigo, ni pensar en ningún tipo de control de natalidad porque el inefable presidente ugandés Yoseweri Museveni , ya saben, el rapero , opina que la fuerza del país reside en sus ciudadanos, en que haya numerosos brazos para trabajar. Tal cual se decía en otros siglos. O quizá es que sabe distinguir perfectament...

Agashya y familia

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Acabo de comprar el número de Julio-Agosto de la revista de viajes Condé Nast Traveller atraído por uno de los reportajes sobre los gorilas de Ruanda . Y cuál no sería mi sorpresa al descubrir que el protagonista del artículo es un viejo conocido: Agashya . Agashya es el gorila treintañero de la foto superior, que tuvo la gentileza de posar para mi cámara el año pasado. Lidera una familia llamada Grupo 13 desde que llegó errante de no se sabe dónde e impuso sobre el resto de jóvenes machos la autoridad que le daban los galones plateados de su espalda. Este grupo es el más acostumbrado a la presencia humana y, por tanto, el que menos dificultades ofrece para visitar, de ahí que fuera el que me asignaron en 2010 (entonces me recuperaba de una lesión muscular). Parte de la familia comiendo a la sombra Ya he contado en otro post cómo compartí trekking con tres californianas octogenarias que nos hicieron tardar en encontrar a los gorilas un par de horas en lugar de los 45 min...

Las chicas de oro

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Marta y, detrás, las chicas de oro con sus porteadores Ahora que han retirado la serie de TV Las chicas de oro no puedo dejar de recordar que yo conocí a mis propias Golden girls este verano. En Ruanda , nada menos.  Se acercaba el día álgido del viaje, el del trekking por los Montes Virunga para ver a los gorilas de montaña . Como esa visita se hace en grupos pequeños, de no más de ocho personas (cada grupo visita una familia de gorilas), uno de ellos se forma con la gente que tenga algún problema físico . Marta, que  sufre una rodilla crónicamente y yo, que arrastraba una lesión en la pierna desde hacía meses (el deporte es malo para la salud, ya se sabe), nos inscribimos en él. También lo hizo un matrimonio de nuestro tour,caracterizado porque no había nada que les contentase; a su lado el pitufo gruñón era el ser más feliz del Universo: vaya mierda, el camión es incómodo, no pienso dejar propina, quiero ver a los animales a un metro... En este caso no es que tuviera...

El Genocidio de Ruanda 16 años después

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Con este post termino la serie dedicada al Genocidio de Ruanda .  Cuando el Frente Patriótico Ruandés conquistó Kigali se produjo una llamativa peregrinación en dos direcciones. Mientras cerca de 750.000 exiliados tutsis volvían a su país desde Uganda , un millón de hutus se marchaba al vecino Zaire por temor a las represalias. Era la tercera parte de la población y se instaló en campos de refugiados de zonas fronterizas bajo control de las milicias Interahamwe , que eran las que recopilaban la ayuda de la Cruz Roja y prohibían a nadie regresar bajo amenaza de muerte, continuando así su politica de sumergir a los suyos en la corresponsabilidad de lo ocurrido.  Como el nuevo gobierno ruandés, en el que se integraron hutus moderados, no podía permitirse una situación así, exigió el desmantelamiento de los campos bajo control internacional. No se hizo, claro, por lo que fue el FPR el que lo llevó a cabo en 1995. Durante el proceso ocurrió lo que cabía esperar: no todos los ...

Vendiendo coles

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(Continuación del post anterior) Pero, entretanto, los exiliados tutsis en Uganda no se habían quedado de brazos cruzados. Muchos de ellos, con experiencia militar tras haberse enrolado en el ejército ugandés, formaron el FPR (Frente Patriótico Ruandés) y, liderados por Paul Kagamè , comenzaron a hacer incursiones desde la frontera en 1990.  El Poder Hutu lo consideró la excusa perfecta para dar el pistoletazo de salida al genocidio; así lo demandaba el periódico Kangura en titulares, aunque de momento las matanzas fueron  moderadas: 300.000 tutsis murieron en Kibilira. Ruanda se vio envuelta en una guerra civil sin que el resultado pareciera poder decantarse por ningún bando.  Y eso que Miterrand envió a sus paracaidistas ¡a defender al gobierno hutu! Las naciones del entorno intentaron mediar y en 1993 consiguieron un alto el fuego mientras los líderes se entrevistaban para negociar un tratado de paz. Es lo que se llamó Acuerdo de Arusha -porque se desarrolla...

El horror, el horror...

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La Historia se repite una vez y otra sin que sirvan para nada ejemplos anteriores. Hace unos días se volvía a denunciar un genocidio y, aunque al final parece que no lo fue, podía haberlo sido mientras la comunidad internacional se comportaba como siempre: mirando para otro lado. Recabando informes independientes, como dijo la ministra señorita . Este verano visité el Memorial por las Víctimas del Genocidio de 1994 de Kigali, capital de Ruanda . Está levantado junto a las fosas comunes encontradas en una de esas mil colinas que apodan al país. A algunos turistas les impresionan las docenas de cráneos perforados por balas o machetes que se exhiben en cristaleras mientras a otros les emocionan los centenares de fotos de los difuntos donadas por sus familiares; hay quien se espanta con los vídeos sacados de telediarios mostrando a algún bestia en plena faena de matar al vecino o bien  con las mutilaciones a que se sometió a los tutsis, obligándoles a elegir qué mano o brazo ...