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Mostrando las entradas etiquetadas como Museos

Tetralogía de Ocaña (III): Restaurante Museo Tenería

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  Nueva entrada para hablar de Ocaña y, una vez más, en clave histórica; con ribetes gastronómicos, eso sí, porque la referencia para los interesados abarca ambos campos. Cuando el gusanillo empiece remover el estómago del visitante de este pueblo toledano, una recomendable opción será apaciguarlo en el Restaurante Museo Tenería, donde obtendrá la doble experiencia explicitada en su epígrafe: la culinaria y la museística, con la particularidad de que saldrá satisfecho de ambas con total seguridad. Y hablo con conocimiento de causa. Vayamos por partes. Tenería es una palabra sinónima de curtiduría, es decir, el taller donde se curten y trabajan las pieles. Debe su nombre al uso del tanino, un compuesto químico ácido que se aplicaba a dichas pieles para, al contacto con sus proteínas de colágeno, unirlas más estrechamente, incrementando su resistencia al calor, al agua y a la acción de los microbios para evitar su putrefacción y proporcionando color. En otras palabras, transformarla...

Churchill War Rooms (y II)

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Decía en la primera parte de este artículo , que las Churchill War Rooms fueron creciendo bajo tierra hasta triplicar su tamaño original. Y hoy constituyen un museo visitable. Yendo temprano, en la hora de apertura, apenas hay gente y se entra sin necesidad de esperar, en visita libre con  audioguía  en ocho idiomas. Pero a medida que transcurre la mañana se va formando cola, si bien no alcanza las medidas abrumadoras de las del Parlamento o la Abadía de Westminster. Tras sacar la entrada sólo hay que bajar unas escaleras y empezar el recorrido, teniendo en cuenta que se trata de un lugar cerrado y angosto, quizá no muy apto para  claustrofóbicos . Y eso que las condiciones son diferentes y no hay bombas cayendo alrededor, como bien recuerda un  proyectil alemán  que pende simbólicamente del techo. La bomba de aviación que cuelga a la entrada   La visita transcurre entre  laberínticos pasillos - custodiados por maniquíes con uniforme de los R...

Churchill War Rooms (I)

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Para los ingleses que vivieron el período 1940-41 , el sonido de una sirena debía ser lo más parecido al aliento de la Muerte acercándose y ondeando la guadaña sobre su tétrica figura. Fueron los años en que Hitler ordenó a la Luftwaffe vomitar toneladas de bombas sobre varias ciudades del país pero con atención especial a Londres , con la intención de que semejante presión llevase a Inglaterra a salir de la guerra o a quedar inerte ante la consiguiente invasión. Pero, pese a causar veintitrés mil víctimas y destruir un millón de viviendas, la ciudad aguantó estoicamente tanto esos raids aéreos como los lanzamientos posteriores, desde 1944, de los proyectiles V1 y V2 . Los londinenses utilizaron el Metro como refugio antiaéreo Uno de los sitios emblemáticos de la historia de la capital británica -y, por ende, de todo Reino Unido- se encuentra muy cerca del número 10º de Downing Street, en la parte trasera de la manzana donde tiene su residencia oficial el primer minis...

Visitando el Guggenheim bilbaíno

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Es difícil escribir sobre el monumento más representativo del Bilbao actual sin repetir lo que ya puede leerse en montones de sitios. Parece que hoy en día toda ciudad que se precie, al menos entre las que reciben turismo de forma más o menos importante, ha de contar con un icono turístico que la identifique fácilmente a simple golpe de vista. Algunas tienen más de uno y, de hecho, no queda claro cuál sería el principal; otras han dado en el clavo sin posible discusión. La capital vizcaína es una de ellas. El símbolo bilbaíno es el Museo Guggenheim , por supuesto, un edificio espectacular de formas inconfundibles y que ha alcanzado más importancia por el continente que por el contenido, como prueba el hecho de que la mayoría de admiradores y curiosos se arremoline en torno a sus inmediaciones cámara en mano para fotografiar las obras de Anish Kapoor, Jeff Koons o Louise Bourgeois, pero sin decidirse a entrar; como no hay mal que por bien no venga, eso permite visitar l...

¡Empieza el juego!

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Acabo de ver Sherlock Holmes , la película de Guy Ritchie protagonizada por Robert Downey y Jude Law que podrían haber titulado perfectamente Arma Letal IX sustituyendo a los actores por Mel Gibson y Danny Glover sin que nadie notara el cambiazo. En fin, no voy a escribir una crítica de cine sino aprovechar para recordar la visita al entrañable Museo Sherlock Holmes de Londres. Arthur Conan Doyle situó a su personaje más famoso entre 1881 y 1907, cuando Baker Street sólo tenía 85 portales. Pero la calle creció, con lo que en 1930 se llegó al número 221, donde según las novelas vivían el detective y el doctor Watson pagando su alquiler a la señora Hudson. En la vida real ésa era la dirección en la que se instaló la empresa Abbey Road Building Society , que pronto vio cómo el cartero la visitaba a diario para dejar montones de cartas enviadas por los fans de las novelas. En un bonito gesto, la entidad contrató un empleado para ordenarlas y contestarlas, ganándose el aprecio de muc...