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Los tres mosquiteros

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No me gustan los mosquitos . Los detesto tanto como cualquier otra persona que no sea masoquista y disfrute recibiendo donando su sangre a un bicho asqueroso que, a cambio, te proporciona un molesto picor y una marca antiestética en la piel. Y los odio aún más después de ver esos episodios de House en los que al picarte te inoculan enfermedades raras que quedan latentes durante años hasta que un día despiertan y te ponen al borde de la muerte; el dengue y la malaria son los casos más conocidos. Por eso seguramente resultará curiosa mi afición a viajar a sitios que son auténticos paraísos para estos insectos. Y es que sólo faltaba que esos seres repugnantes me impidieran visitar tantos lugares espléndidos. Por eso cuando me dispongo a marchar hacia tales latitudes no falta en la maleta algún que otro repelente . El más recurrido es Relec , claro, que constituye la última línea de defensa contra el enemigo; si éste la sobrepasa todo está perdido y habrá que graduar la espoleta ...

Lamu Town, Patrimonio de la Humanidad

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Sigamos hablando de Lamu , el archipiélago de Kenia en el océano Índico, paraíso de swahilis , burros y famosos, no necesariamente por ese orden. El islamismo se respira en ese lugar. Casi una treintena de mezquitas en tan poco espacio lo atestigüan y, de hecho, hay quien dice que visitar la isla durante la fiesta musulmana de Maulidi equivale a viajar a La Meca. Pero ese poso árabe ha quedado también en la arquitectura , con buena parte de los edificios erigida entre los siglos  XII y XVIII. La terraza del Hotel Lamu House De hecho, hoy varios hoteles son casas swahilis rehabilitadas , espléndidas y sencillas al mismo tiempo. Yo estuve en una llamada Lamu House , restaurada por un arquitecto español y dirigida por un belga. Eran cuatro habitaciones atendidas por un mayordomo, una pequeña piscina encajada en un patio no mucho más grande, paredes de estuco llenas de hornacinas en las que reposan antigüedades, terraza con hamacas y camas típicas de madera labrada...

Lamu: swahilis, famosos, burros y tortugas

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Evidentemente, si uno planea un viaje a Kenia lo hace fundamentalmente para conocer sus parques naturales a través de un safari : otear ese conjunto de animales comúmnente conocido como Big five (los cinco grandes: elefante, búfalo, leopardo, rinoceronte y león, aunque no sé por qué olvidan la jirafa o el hipopótamo), entender el modo de vida de lo masai o alguna otra tribu, contemplar la mole del Monte Kenia o la silueta del emblemático Kilimanjaro tanzano, admirar la belleza rosa que proporcionan miles de flamencos al lago Nakuru, etc. Pero el país tiene otra cara, la de la costa del Índico , donde predomina la cultura swahili , un raro cóctel que mezcla aspectos de las etnias bantúes que habitaban la zona con las árabes traídas por los esclavistas, llegando a formar incluso un idioma y a extender el islamismo como religión regional principal.  La capital de la costa swahili keniata es Mombasa, pero los turistas acuden sobre todo a Zanzíbar y Pemba (que en realidad...

Estrasburgo, la encrucijada francoalemana (y escocesa)

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Estrasburgo es una ciudad bonita pero un poco rara. Algo que se nota con sólo echar un vistazo a su historia. Si nos saltamos la leyenda de su fundación mítica por Trebeta, hija de la reina Semiramís de Babilonia, la urbe nació de mano de un grupo de monjes escoceses (!) que establecieron el monasterio de Santo Tomás sobre lo que había sido el campamento romano de Argentoratum. Por allí pasaron alamanes y hunos antes de que en el siglo VI d.C. los francos merovingios le pusieran el nombre definitivo, que siginifica "burgo del camino". Luego pasó a manos carolingias y Francia se hizo con su propiedad en el siglo XVII, pero en 1870 la derrota ante Alemania la obligó a entregar Alsacia y Lorena a Bismarck, con lo que volvio a germanizarse. El káiser Guillermo la perdió definitivamente tras la Primera Guerra Mundial y, salvo la efímera anexión hitleriana, ha seguido siendo una ciudad francesa. Claro que habrá quien vea las cosas un poco más complejas. Estrasbur...

El monte Nebo

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    Moisés subió de los llanos de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisga. enfrente de Jericó. Y el Señor le mostró toda la tierra: desde Galaad hasta Dan, todo Neftalí, la tierra de Efraín y Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar Mediterráneo, el Negueb, el distrito del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras hasta Soar.     Y le dijo: "Ésta es la tierra que yo jurá a Abraham, Isaac y Jacob en estos términos: Se la daré a tu descendencia. Te la hago ver con tus ojos pero no entrarás en ella". (Deuteronomio 34:1) Moisés había dudado del señor unos años antes, durante la travesía del desierto, y el castigo fue quedarse sin entrar en la Tierra Prometida. Pero el estilo grandilocuente de este libro de la Biblia es una cosa y verlo luego recreado, otra. En 1974 se hizo un serie de TV en la que Burt Lancaster encarnaba a Moisés. Al final, desde lo alto del monte Nebo , Dios le enseñaba Canaán y luego le decía condescendientemente: "Y ahora ...

El skyline de San Gimignano (y II)

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En el último post hablaba del característico skyline de San Gimignano , esa localidad de Italia perfilada por la quincena de espigadas y sobrias  torres que erigieron las familias locales para demostrar su poder. Pero la visita al pueblo es igualmente interesante, sobre todo si no es en temporada alta y se pueden evitar las aglomeraciones de turistas. La entrada principal es por la Porta San Giovanni (a la izquierda, en la foto), dejando atrás un monumento a los caídos en las dos guerras mundiales, que en esa zona revistieron gran virulencia, y una muralla salpicada de puertas monumentales y torreones circulares. Avanzando por la vía del mismo nombre, se va descubriendo que todo el casco urbano es peatonal y conserva el adoquinado original, con edificios renacentistas a cada lado de la calle alojando tiendas de recuerdos, restaurantes y algún que otro museo curioso, como el de la Tortura . Así se llega a la Piazza della Cisterna , donde es recomendable la Gelateria d...

El skyline de San Gimignano

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Si les digo que hay una localidad italiana que tiene un skyline que recuerda muchísimo al de Nueva York, Shanghai, Kuala Lumpur o cualquiera de esas megaciudades donde el hormigón, acero, cristal y neón se elevan perdiéndose entre las nubes, pensarán que estoy equivocado. O, como mucho, se les vendrá a la mente Roma, por decir algo. Pero en realidad se trata de un pequeño pueblo de poco más de 7.000 habitantes: San Gimignano . Está en pleno corazón de la Toscana , en lo alto de un terreno elevado, desde que lo fundaran los etruscos o, si hacemos caso a la leyenda, dos romanos llamados Silvio y Mucio que huían tras la conspiración de Catilina. No obstante, su gran momento llegó en la Edad Media , en el siglo XI, cuando empezó a crecer en torno al castillo Monte alla Torre gracias su estratégica ubicación comercial, entre Roma y Francia. Luego no pudo sustraerse a las luchas entre gibelinos y güelfos (por cierto, Dante fue embajador de éstos en San Gimignano) que regaron d...